26 de agosto de 2017 14:50

Un refugio para perros en la ciudad que los cree 'impuros'

En Cisjordania muchas personas creen que los perros son impuros y algunos textos islámicos hablan peyorativamente de ellos. Foto: Archivo / EL COMERCIO

En Cisjordania muchas personas creen que los perros son impuros y algunos textos islámicos hablan peyorativamente de ellos. Foto: Archivo / EL COMERCIO

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Agencia AFP

Diana Babish entra en una jaula de un refugio cercano a Belén en medio de ladridos de perros que se abalanzan agitando la cola en busca de una caricia.

Dirige Beit Sahur, algo así como un santuario para estos animales en los Territorios Palestinos donde la población suele desdeñar a los canes.

Babish tiene unos cuarenta años y viste y se maquilla como cuando estaba a la cabeza de una agencia bancaria, sector en el que trabajó dos décadas.

La falta de conocimientos veterinarios no le ha impedido abandonar su profesión para dedicarse a estos seres peludos que la rodean. Son una cuarentena, blancos, leonados, negros, con las orejas caídas, de pelo largo o corto. Algunos parecen cariñosos, otros miran al visitante con recelo. No tienen pinta de haber tenido una vida fácil.

“Los animales son maltratados en los territorios palestinos pese a ser criaturas de Dios”, dice.

Desde su apertura hace 18 meses en las colinas rocosas de Cisjordania, la perrera atendió a 130 canes adultos y 200 cachorros con la ayuda de organizaciones extranjeras como la Fundación Brigitte Bardot.

Diana Babish los alimenta y ha aprendido a ponerles inyecciones y a prodigarles los cuidados básicos para curar las heridas infligidas por las personas. También los prepara para la adopción.

Un promedio de dos perros encuentran amo cada semana, a menudo en Israel pese al conflicto israelo-palestino.

Aceptación 

El mantenimiento del refugio cuesta unos USD 60 000 . Los perros comen a diario 50 kilos de comida. Diana Babish contribuye echando mano de sus ahorros.

Lo más difícil no es encontrar dinero, sino “hacer que la gente acepte la idea de que los animales vivan en la calle sin ser exterminados” , afirma.

En Cisjordania muchas personas creen que los perros son impuros y algunos textos islámicos hablan peyorativamente de ellos.

Y eso pese a que el profeta Mahoma contó la historia de un hombre que bajó a un pozo para llevar agua a un perro sediento con el que se cruzó.

En la Franja de Gaza, otro territorio palestino separado geográficamente de Cisjordania, un hombre abrió un refugio para perros en 2016.

Karima Allan, una palestina residente cerca de Hebrón, al sur de Beit Sahur, recuerda el día en el que llamó a Diana Babish porque una de estas perras errantes y famélicas que recorren Cisjordania exponiéndose a morir envenenada o a tiros parió bajo un árbol de su propiedad.

Los alaridos del animal la despertaron. “La habían apuñalado en el cuello cuando todavía los amamantaba”, relata Karima Allan.

Desinfectó la herida, alimentó a los perros y llamó a Diana Babish, quien llegó a tiempo. La madre y los cachorros sobrevivieron.

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