24 de julio de 2014 00:00

Los artistas ecuatorianos cuentan con su Federación Nacional

Escena de la obra ‘Un cuento sin fin’ del grupo Mily, que se encuentra en temporada en el teatro. Juan Carlos Pérez / EL COMERCIO

Escena de la obra ‘Un cuento sin fin’ del grupo Mily. Foto: Archivo

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Redacción Cultura (I) cultura@elcomercio.com

En el último año, el país, y especialmente Quito, ha contado con eventos organizados por gremios artísticos. En estos se ha evaluado cuál es la situación actual de las artes escénicas en el Ecuador.

Una muestra de ello es el Primer Encuentro Nacional de Trabajadores de las Artes Escénicas, realizado entre el 17 y el 19 de julio. Allí, agrupaciones de distintas provincias presenciaron la conformación de la Federación Nacional de Artes Escénicas; además que discutieron las directrices para la creación de insumos de un borrador de la Ley de Artes Escénicas, mismo que podrá modificarse en relación a los avances del Código de la Cultura que se encuentra en elaboración en la Asamblea Nacional.

Tras las sesiones de trabajo de este encuentro, EL COMERCIO dialogó con tres especialistas sobre sus puntos de vista acercan de los temas pendientes de las artes escénicas:  Daniel Alcolea, presidente de la Asociación Nacional de Artes Escénicas; Carlos Quito, director de la Corporación Quijotadas; y Mariana Andrade.

Para Alcoleas, uno de los temas más urgentes es la organización de los trabajadores.

El presidente de la ANAE cuenta que ya existen varias agrupaciones a lo largo del país que cuentan con un cuerpo legal pero que, así mismo, hay otras que han decidido organizarse sin formar parte de una entidad legal. Esto, para Alcoleas, “es respetable y lo aceptamos, pues lo que hacemos corre por cuenta y responsabilidad de a quienes nos interesa y que creemos que así estaremos mucho mejor”.

En cambio, Quito recalca que se debe discutir la falta de voluntad política para tomar en cuenta los procesos organizativos de los gremios. Comenta que “mientras más organizados estemos, podemos exigirle más al Estado, al crear estos espacios de participación se empiezan a plantear otros temas como la forma de distribución de recursos”.

Este último es uno de los temas más polémicos. Alcoleas cuenta que la ANAE “no está de acuerdo con la manera de distribuir los fondos concursables. En nuestro diagnóstico vemos que se da más importancia a la forma de presentación que al contenido”. Su punto de vista lo han expuesto ante Francisco Velasco, ministro de Cultura y Patrimonio, y con Andrade, quien es Secretaria de Cultura de la actual administración municipal quiteña.

La funcionaria cuenta que, tras un proceso de diagnóstico, la Secretaría propondrá un Programa de Fomento de los Espacios Independientes. Su propósito es apoyar a los espacios escénicos y de exhibición independiente. Este será presentado en agosto en el marco del Verano de las Artes en Quito, en la Sala Espada de Madera, en el sector de Zámbiza.

La ANAE, por su lado, se encuentra estudiando casos de otros países con experiencias en diversas metodológicas para regular la distribución adecuada de fondos. No obstante, Alcoleas y Quito concuerdan en que hay un problema en el momento de planificar políticas culturales en cuanto a la falta de continuidad en los diálogos con funcionarios o instituciones públicas.

Otro pendiente es la gratuidad como método para generar públicos, mencionan ambos. Alcoleas opina que “la gratuidad indiscriminada perjudica a un gran sector de artistas independientes, ¿cómo podemos competir con el Estado? Es un acto desleal”.

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