17 de febrero de 2017 00:00

Arte urbano proyecta a la mujer indígena

Los grandes murales están pintados en varias paredes de edificios importantes de la ciudad de Ambato.

Los grandes murales están pintados en varias paredes de edificios importantes de la ciudad de Ambato. Foto: Modesto Moreta / EL COMERCIO

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Modesto Moreta
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(F-Contenido Intercultural)

Los murales gigantes de entre 240 y 400 metros cuadrados se los puede observar desde los miradores de Pinllo y Bellavista, en Ambato.

En enero pasado, los muros de una parte de los edificios de la ciudad se convirtieron en el espacio ideal para pintar a gran escala con figuras de contenido intercultural. En la propuesta se combinaron elementos andinos como la chacana (Cruz Andina), se destaca a la mujer indígena, la fertilidad de la tierra, el cóndor y la biodiversidad.

Estas pinturas se pueden apreciar en las partes posteriores de los edificios como la Biblioteca de la Provincia y de la Ciudad, ex Corte de Justicia, Cooperativa de Ahorro y Crédito El Sagrario. Además, en las unidades educativas Luis Alfredo Martínez y Simón Bolívar, y en las paredes del paso elevado localizado en el parque 12 de Noviembre. Estos lugares son los lienzos donde se plasmó el arte urbano impulsado por el Departamento de Planificación del Municipio local y el colectivo Dogma.

La primera obra representa a una joven perteneciente al pueblo Salasaka, consultando obras de autores ecuatorianos como: El nuevo indio, Huasipungo... En el mural gigante se destaca la chacana, el cóndor y el sol. Asimismo, la flor del aguacolla que es una planta sagrada dentro de la cosmovisión andina.

Verónica Ibarra, miembro del colectivo Dogma, explica que ahí se destaca a la figura de la mujer indígena que habla del orgullo de nuestras raíces. “En la pintura de 400 metros cuadrados se da el espacio a la cultura visual de la ciudad, dándole un sentido de interculturalidad y diversidad, puesto que en Ambato hay varios pueblos ancestrales llenos de historia, tradición y conocimiento”.

El proyecto se inició hace un año. El primer paso fue planear la idea y divulgarla, luego dibujaron los bocetos y finalmente la puesta en escena de estas obras de arte. “La idea es fomentar la visión de cambio de los espacios públicos a través del muralismo y qué mejor que hacerlo con un contenido intercultural, en el que se destaca a la mujer y elementos importantes de los pueblos indígenas”, cuenta Ibarra.

En otro de los murales se dio espacio a la figura de Dolores Cacuango, una de las mujeres luchadoras que buscó la igualdad y el respeto de los derechos de la población indígena. La ciudad se convirtió en la embajadora del arte urbano, y es importe ser parte de esa riqueza cultural del país”.

Ahora Ambato posee el mural, estilo grafiti, más grande del Ecuador, con intención educativa. “El objetivo es que el mural trascienda a través del imaginario colectivo ambateño”, expresó el artista francés, Mantra. Su obra se muestra en la parte posterior del edificio de la Biblioteca Provincial.

En otro de los murales repartidos por la ciudad se muestra la fecundidad de la Pachamama (Madre tierra en español) representada en el maíz y la mujer. “La idea es que miremos a nuestros lados y reflexionemos en volver a nuestras raíces y que es el tiempo de rescatarla”, dice Ibarra.

Para el sociólogo Fernando Cerón, los grandes murales mejoraron la estética de la ciudad puesto que se usaron espacios importantes para plasmar las obras. “Eso hace que la ciudad esté viva, que el arte tenga un lugar y pueda distraer a los lugareños y visitantes”.

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