5 de September de 2014 00:00

Artesanos azuayos fueron premiados por la Unesco

La obra Diablos Danzantes de Yare del venezolano Mario Calderón también tuvo un galardón en el concurso. Foto: Xavier Caivinagua/ El Comercio.

La obra Diablos Danzantes de Yare del venezolano Mario Calderón también tuvo un galardón en el concurso. Foto: Xavier Caivinagua/ El Comercio.

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Mariuxi Lituma Redactora
(F-Contenido Intercultural)
mariuxil@elcomercio.com

Casi no podían pronunciar una palabra al enterarse que fueron reconocidos como los mejores artesanos del país por parte de la Unesco. Juan Hidalgo, Saúl Benálcazar, Jesús Ortega, Gladys Rodas, Carmen Orellana y los integrantes del Centro de Bordados Cuenca recibieron en esta semana el premio Excelencia Artesanal.

Ellos presentaron sus trabajos en marzo del 2012 en el Centro Interamericano de Artesanías y Artes Populares (Cidap), entidad encargada del proceso. En total se receptaron 280 propuestas del Ecuador y otras 101 obras de Bolivia, Venezuela, Perú y Colombia. En uno de los salones de este centro, ubicado en El Barranco del río Tomebamba, se exponen las 22 obras ganadoras de la Región Andina. Fueron escogidas por un jurado internacional conformado por Celina Rodríguez, de Chile; Indrasen Vencatachellum, de Isla Mauricio, y Cándida Fernández, de México. Ellos dieron a conocer en la capital azuaya el resultado.

Los expertos se basaron en cinco criterios para escoger a los ganadores. Fueron la excelencia, autenticidad, innovación y comercialización. Cada creación debía cumplir niveles de calidad y que sus técnicas sean propias y que reflejen los valores culturales.

El jurado también analizó que las creaciones tengan diseños únicos y que realicen una fusión entre la innovación y la tradición. Además, que sean productos utilitarios y que se potencialicen para comercializarlos en mercados regionales e internacionales.

Para Saúl Benalcázar, de 52 años, este premio es un reconocimiento al esfuerzo de sus 40 años como artesano. En este tiempo ha realizado un sinnúmero de instrumentos de cuerda. Para este concurso elaboró un mandolín. Él es la cuarta generación de su familia que construye estos instrumentos. Su taller está ubicado en el Centro Histórico de Cuenca. Su deseo es que con este reconocimiento su trabajo sea valorado.

Según la directora de la Unesco-Quito, Saadia Sánchez, el reconocimiento a la Excelencia Artesanal traerá beneficios para los artesanos. Entre estos, tener un catálogo exclusivo, participar en ferias, la promoción de sus productos y la entrega del certificado.

A las integrantes del Centro de Bordado Cuenca les alegró saber que sus tapetes, blusas, bolsos y otros productos podrán llegar a nuevos mercados tras este premio de proyección internacional. Esta organización de 60 integrantes funciona desde hace 25 años.

Una de ellas es Angelita Viñanzaca, quien es parte del grupo desde hace 24 años. En este tiempo se ha capacitado y perfeccionado sus bordados. Ella agradeció que la Unesco reconozca el esfuerzo y dijo que este reconocimiento le motiva a seguir innovando.

Los productos del Centro de Bordados se comercializan en galerías de Quito, Guayaquil y Cuenca. También, en Austria y Estados Unidos.

Los instrumentos de Jesús Ortega, otro de los premiados, también se comercializan en el extranjero. Llegan a Alemania, Francia, Irlanda...

Ortega realizó un charango para este certamen. Él trabaja junto a su esposa, Rosa Quichimbo, y han realizado trabajos para artistas como el Trío Los Brillantes, Rosalindo Quintero y Jorge Terreros. Él desea que el premio contribuya para que se valore su trabajo.

Según el ministro de Cultura, Francisco Velasco, el deseo es potencializar el trabajo de los artesanos ecuatorianos. Por ello, se realiza un inventario para conocer cuántos artífices tiene el país y en qué ramas.

También, realizan talleres con artesanos que enseñen sus oficios como ocurre en la provincia del Cañar, que son dictados por Juan Tenesaca.

El director del Cidap, Juan Serrano, agregó que el objetivo de este certamen es mantener la identidad del país y hacer que los oficios de los artesanos no desaparezcan. Con el objetivo de promocionar las piezas de los artesanos de la Región Andina, se venderán sus productos en Cuenca, en noviembre.

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