30 de octubre de 2015 00:00

El artesano se inspira en la cultura tsáchila

Los santodomingueños Teresa Lema y Juan Carlos Ordóñez realizan productos con identidad de la nacionalidad tsáchila. Foto: Juan Carlos Pérez/ EL COMERCIO.

Los santodomingueños Teresa Lema y Juan Carlos Ordóñez realizan productos con identidad de la nacionalidad tsáchila. Foto: Juan Carlos Pérez/ EL COMERCIO.

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María Victoria Espinosa
Redactora
(F - Contenido Intercultural)

El colorido de los telares y las costumbres tsáchilas han servido de referente para que los artesanos de Santo Domingo realicen desde zapatos y aretes hasta lámparas.

La artesana Teresa Lema tiene patentadas 50 figuras de tsáchilas elaboradas con porcelanicrón, teca, bambú, caña guadúa, entre otros. Ella los elabora desde hace 20 años. Al principio solo los turistas compraban figuras tsáchilas. Ahora la clientela ha variado y ella debió innovar con artesanías que decoren el hogar para el cliente oriundo de Santo Domingo.

Sin embargo, sus mayores compradores son personas que viajan al exterior y quieren llevar regalos a sus familiares o amigos. También las instituciones públicas y privadas utilizan como decoración las artesanías de la nacionalidad tsáchila.

Según el prefecto Geovanny Benítez, a raíz de la provincialización se logró visibilizar más al tsáchila. “Somos una provincia joven (ocho años de vida jurídica) que está construyendo su identidad. Se ha logrado que dentro y fuera de la provincia se reconozca a Santo Domingo a través de los tsáchilas”.

Por ello, desde hace siete años se impulsan campañas con figuras públicas para que los santodomingueños conozcan más sobre los tsáchilas.

La exreina de Santo Domingo Mayte Zavala, por ejemplo, impulsa una campaña llamada Habla tsa’fiki. Por eso el artesano Juan Carlos Ordóñez la escogió para que, junto a otras reinas, impulse la nueva marca de zapatos con identidad tsáchila. El calzado es fabricado con el tunan nativo. Este telar es elaborado por mujeres tsáchilas. Ellas tardan hasta tres semanas en elaborarlo porque se hace a mano.

En la actualidad este telar, con más de seis colores llamativos, ya no suele confeccionarse. La tradición se ha perdido de a poco. Según el gobernador tsáchila, Javier Aguavil, ese trabajo requiere tiempo y paciencia. Eso hizo que las mujeres perdieran interés: “Las madres no le enseñaron a sus hijas y ahí se rompió la cadena”.

Ordóñez asegura que uno de los objetivos del proyecto Sabes es que las mujeres tsáchilas retomen ese oficio. Para esto se armarán grupos y se las capacitará. “Con eso se recuperará una tradición y se generarán fuentes de trabajo”, dice el artesano.

Estos productos se distribuyen a través del local multiservicios Tierra Tsáchila. En este lugar los turistas reciben información gratuita acerca de los sitios de recreación que hay en la provincia. “Más que vender una artesanía trato de que las personas conozcan sobre los tsáchilas y que se los identifique y relacione con Santo Domingo”, señaló la administradora Lucía Avenatti.

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