30 de January de 2015 15:16

Un ejemplo de arquitectura contemporánea

La gran logia de doble altura es el eje de la vivienda. Foto: María Isabel Valarezo/EL COMERCIO

La gran logia de doble altura es el eje de la vivienda. Foto: María Isabel Valarezo/EL COMERCIO

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Redacción Construir (I)
construir@elcomercio.com

El minimalismo es todo lo contrario a lo que sugiere su complicada grafía: es un homenaje a lo simple, a lo sobrio, a lo útil. Es desechar lo superfluo o exagerado en beneficio de la comodidad y el mejoramiento del hábitat humano.

Esta forma de expresión -arquitectónica, de decoración- es diseñada por el hombre para defenderse del tráfago de las metrópolis actuales, llenas de espacios caóticos y asfixiadas por el ruido, la contaminación y la masiva presencia de la publicidad multicolor.

La decoración minimalista se propone contrarrestar ese exterior mediante la adaptación de los interiores a un orden que privilegia la comodidad y la tranquilidad mediante el equipamiento y la dotación estrictamente necesarios.

La relación de este minimalismo con la arquitectura es mucho más compleja. Según una nota de La Nación de Buenos Aires, algunos profesionales piensan que este estilo es la anorexia de la arquitectura moderna, porque al reducir al mínimo las partes sólidas se pierden las referencias constructivas y la escala humana.

Una forma de contrarrestar estas deficiencias, explica el arquitecto Fernando Almeida, es combinar los estilos. ¿Por ejemplo? Pues incorporar tecnologías constructivas actuales, volúmenes limpios y ortogonales (líneas y ángulos rectos), prácticas sustentables y el paisaje circundante.

Estos determinantes de diseño se logran a plenitud en la casa del arquitecto Christian Wiese, ubicada en un promontorio de Pillagua, un valle ubicado en la parte septentrional de Cumbayá, cuyo límite es un encañonado del río San Pedro.

La casa se levanta sobre un talud con más de 40 grados de pendiente, por lo que Wiese incorporó un sistema de cimentación conformado por largos y robustos pilotes vistos, que ayudan a sostener los cuatro pisos y a proporcionar la sismorrestencia necesaria.

La entrada principal se da por la parte superior del lote y permite una accesibilidad universal para toda la residencia.

Este ingreso empata en una logia o pórtico acristalado que se articula con una galería de doble altura. Este espacio se comunica con el resto mediante un puente interior que prolonga el acceso superior de la casa, explica Wiese.

La zona social se desarrolla en el remate de la logia.
La volumetría se integra con el entorno circundante, de tal manera que permite el sutil ingreso de la vegetación en la periferia, fusionándose las áreas construida y verde.

Los elementos constructivos que facilitan esta fusión son los inmensos vitrales y puertas corredizas que conforman las fachadas. La luz y el blanco de las paredes posibilitan espacios luminosos y clarísimos. Varias claraboyas refuerzan esa iluminación con sus puntuales tragaluces.

La decoración interior es claramente minimal, pero matizada por un acertado juego cromático que rompe la monotonía propia del estilo. María Caridad Dávalos prefirió un mobiliario contemporáneo y estrictamente necesario.

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