14 de noviembre de 2015 00:00

La arquitectura se interesa otra vez por la tierra

La estudiante Carol Villalta aprendió sobre los diferentes saberes para la aplicación de la técnica del bahareque.

La estudiante Carol Villalta aprendió sobre los diferentes saberes para la aplicación de la técnica del bahareque. Xavier Caivinagua/EL COMERCIO

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Giovany Astudillo
Editor. 
(F-Contenido Intercultural)

Durante una semana la tierra fue la protagonista de prácticas y conferencias en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Cuenca. 300 profesionales, estudiantes y expertos nacionales y extranjeros participaron del Seminario Iberoamericano de Arquitectura y Construcción en Tierra.

Los alumnos de arquitectura, principalmente, se vincularon con los saberes ancestrales y tecnologías constructivas vinculadas con este material.  150 inscritos y otros interesados participaron en los talleres de bahareque, tapial, elaboración de adobes, revestimientos de muros de tierra, construcción de bóvedas de adobe y uso de pigmentos minerales.

En este último caso se practicó con 14 tonalidades como rojas, verdes, amarillas, marrones… que se emplearon para elaborar un mural en los predios de la universidad.

El test de Carazas tuvo protagonismo en las prácticas. Según el arquitecto peruano, Wilfredo Carazas, la idea del test es entender de mejor manera las propiedades de la tierra. Conocer su comportamiento frente a diferentes grados de humedad, presión y compactación.

Carazas, quien es parte del equipo de investigación de arquitectura de tierra del Centro de Investigación de Arquitectura en Tierra (Francia), trabajó con siete clases de tierra e hizo combinaciones entre estas.

Para el peruano, quien está radicado en Francia, es un momento clave para que la tierra retome la relevancia en la arquitectura “porque estamos en un período complicado por la necesidad de ahorrar la energía y materiales. Volver a los materiales naturales sería aportar a paliar estas necesidades”.

Un criterio similar tiene el mexicano Luis Fernando Guerrero, de la Universidad Autónoma Metropolitana de la Ciudad de México. Él dirigió los talleres de revestimiento de paredes y el uso de la cal como una protección final de las estructuras de tierra.

“Queremos conservar el pasado y generar una mejor arquitectura para el futuro... Estos tipos de eventos son importantes porque se rescatan las tradiciones locales o regionales”.

Según él, los mexicanos con menos recursos se olvidaron del uso de este material porque “quieren ser modernos o progresar. Pero en las clases media y media alta hay interés por el uso ecológico de la tierra”.

Este seminario fue promovido por la Red Proterra y organizado por el proyecto vlirCPM (Ciudad Patrimonio Mundial) de la Universidad de Cuenca. Según el representante de este proyecto, Fausto Cardoso, el objetivo es que la tierra retome su protagonismo, por lo menos en el ámbito académico. Además, desmantelar algunos mitos relacionados con el uso de este material como la vinculación con la pobreza, insalubridad, costos…

Cardoso dice que para que este objetivo se sostenga en el tiempo, la Universidad de Cuenca impulsa este proceso y cuenta con un laboratorio para trabajar y experimentar con la tierra y técnicas vinculadas.

El seminario se centró en conferencias vinculadas con la tecnología, sismos, involucramiento social y conservación. Fueron más 50 presentaciones. El viernes 13 de noviembre del 2015, se retomó la práctica, pero técnicas de restauración.

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