18 de febrero de 2016 11:25

El arte contemporáneo toma Madrid para la 35ª edición de ARCO

Carlos Urroz es el director de ARCO Madrid, una  tadicional feria de Arte Contemporáneo se desarrollará en la ciudad española. Foto: Archivo.

Carlos Urroz es el director de ARCO Madrid, una tadicional feria de Arte Contemporáneo se desarrollará en la ciudad española. Foto: Archivo.

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Agencia AFP

En un museo arqueológico, en una abigarrada colección barroca o entre los muros de una antigua fábrica de tabaco: el arte contemporáneo irrumpe en lugares inusitados de Madrid para celebrar los 35 años de ARCO, su pujante mercado de obras modernas.

La iniciativa persigue acercar obras actuales a un público poco habituado y despertar un interés que se mantenga tras la feria, más de 35 000 m2 que del 24 al 28 de febrero de 2016 acogerán 221 galerías de 27 países, explica el director de ARCOmadrid, Carlos Urroz.

“ARCO siempre ha querido extenderse en la ciudad, lo hace a través de las exposiciones que hay en los museos y en los centros de arte, pero este año con motivo del 35º aniversario queríamos hacer algo adicional y llegar a sitios donde normalmente no va tanto público de arte contemporáneo” , afirma.

Concebidas como píldoras, cada una de las nueve intervenciones que a partir de este jueves 18 de febrero de 2016 se podrán visitar durante varias semanas por toda la ciudad recoge la obra de un único artista, elegido “sin ningún criterio comercial” , por su capacidad de “extraer la esencia de cada lugar” , explica el comisario Javier Hontoria.

Junto a él, Fleurs et Escargots del madrileño Fernando García se funde con la temática y el espacio del Museo Nacional del Romanticismo.

Sobre dos finas estanterías de vidrio, decenas de conchas de caracol construyen una reinterpretación metafórica del paisaje rústico de los bandoleros, grandes figuras románticas del siglo XIX español.

Visualmente muy sofisticada pese a la sencillez de sus materiales, la obra reposa sobre dos plintos modernos pero de hechura clásica que se mimetizan con el diseño de la sala.

“Podría parecer que siempre han estado aquí y realmente son una cosa muy puntual” , se exclama Hontoria, para quien el proyecto busca “deslizar el presente” en instituciones que como este museo “ funcionan de una manera retrospectiva, mirando para atrás ” .

El Museo Arqueológico Nacional acoge Naturalezas Naturales , una reconstrucción de la histórica instalación que la veterana Fina Miralles creó en Barcelona en 1973, en pleno auge del Arte Povera, movimiento italiano que defendían la utilización de materiales humildes.

Con parterres cubiertos de arena, césped o piedras, alineaciones perfectas de conchas marinas, rocas de poliestireno y un árbol artificial, Miralles construye un jardín supergeométrico jugando con la contradicción entre naturaleza y artificialidad.

Otro de los artistas, el joven catalán Oriol Vilanova, recurre a una instalación sonora para dar vida a las abigarradas salas de un palacio del siglo XIX que alberga 50 000 objetos coleccionados durante toda una vida por el marqués español de Cerralbo.

Discretas torres de altavoces negros situadas junto a armaduras medievales, arcones neorrenacentistas o vitrinas con vajillas de época, difunden una voz masculina, la del coleccionista, clamando un amor casi irracional por su colección.

“Es una declaración de amor formada por palabras gastadas” , explica Vilanova, cazadas al vuelo en textos de ficción, poesías surrealistas, pero también canciones de músicos pop como Dylan o Madonna.

Como muchos otros, Vilanova participa también en una de las galerías de la feria ARCO, un mercado destinado a “crear y cerrar negocio” en palabras de su presidente Luis Eduardo Cortés, que todos los años evita concienzudamente precisar cuántas obras se venden y su valor.

“Todos los espacios son buenos para vender, pero ARCO es más el espacio para el galerista que para el artista” , considera el joven catalán, que allí presentará una serie de tarjetas postales recogidas durante años en mercados de viejo de diferentes ciudades europeas.

Creada en 1982 en plena 'Movida Madrileña', el movimiento contracultural que sacudió al país tras el fin de la dictadura franquista, ARCOmadrid ha ido creciendo y atrayendo un interés internacional que le permitió sortear los años de crisis en España. “Los momentos en que ha habido una contracción del mercado hemos optado por importar demanda” , reconoce Urroz.

Para festejar su 35ª edición, este año reunirá bajo su techo a algunas de las más importantes galerías del mundo, que “ aunque han pasado por ARCO a lo largo de los años nunca lo han hecho simultáneamente” , agrega, señalando entre otras a la argentina Ruth Benzacar o a la mexicana Kurimanzutto.

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