26 de abril de 2015 22:26

Animalistas de Riobamba pugnan por la vida de los perros de Porlón

El primer mandatario mandó a sacrificar a los canes pues estos son "perros salvajes que atacan a los animales del granado y pueden morder niños". Foto: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO.

El primer mandatario mandó a sacrificar a los canes pues estos son "perros salvajes que atacan a los animales del granado y pueden morder niños". Foto: Glenda Giacometti/ EL COMERCIO.

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Cristina Márquez

Decenas de perros de varios colores y tamaños se acercan curiosos cuando un visitante llega al botadero de basura de Porlón, una comunidad situada oeste de Riobamba, en Chimborazo. Allí viven al menos 800 perros ferales que han generado controversia en el cantón.

Mientras los habitantes de las comunidades aledañas reportaron ataques a sus animales como cuyes, gallinas y hasta un ternero, cinco colectivos animalistas de Riobamba le pidieron al Cabildo que el tema se maneje de forma técnica y que los perros no sean sacrificados sin criterio.

Desde la parte más alta de Porlón se puede mirar parte de la jauría de perros. La mayoría son de raza pitbull y de tamaño considerable, algunos incluso llevan puesto los collares que alguna vez les colocaron sus dueños.

Los perros se alimentan de la basura que dejan los recolectores cada día. Sin embargo, debido a la disminución del alimento por el proyecto de relleno sanitario que emprendió el Municipio para mejorar el manejo de los desechos sólidos, los animales están migrando a las partes altas de la montaña y ya se han registrado denuncias de ataques a los animales domésticos.

Fanny M., visita el botadero de basura dos veces al día para dejar allí los desechos sólidos de uno de los mercados de la ciudad. Ella conoce bien a los canes que habitan allí, asegura que no son agresivos y ha sido testigo de cómo la jauría se incrementó a lo largo de los años.

“Cada tarde aparecen los perros, hay cachorros, perras preñadas y perros adultos, pero son inofensivos. Antes eran como 50, pero se han ido incrementando rápidamente”, cuenta Fanny.

Ella comparte el criterio de los colectivos animalistas: los perros no deben morir. Los activistas de las agrupaciones PAE Riobamba, LADRA, Rescatando Huellitas Riobamba, Juventud Contracorriente y AGAR se unieron para manifestar por la vida de los perros.

Esto, después de que en el enlace ciudadano 416 el presidente Rafael Correa pidió que los perros sean sacrificados. “Les han dicho (a los comuneros de San Clemente), que es penado con tres años de cárcel matar a esos perros y eso no es cierto. Son jaurías de perros salvajes, atacan a los animales, al ganado, pueden morder a los niños. Hay que sacrificarlos así los que defienden a los animales se pongan bravos”, señaló el Mandatario.

Esas declaraciones motivaron a los grupos protectores ‘animalistas’ a organizar una marcha de protesta. “El problema de los perros ferales en Porlón debe solucionarse técnicamente. Los perros no pueden ser sacrificados sin ningún criterio, la constitución lo prohíbe”, explica Silvia Ramos, coordinadora de Protección Animal Ecuador (PAE Riobamba).

Según su investigación, el problema de los perros de Porlón se inició hace aproximadamente ocho años. Los perros abandonados por sus dueños se convirtieron en ferales, es decir, que no tuvieron contacto con el ser humano y adoptaron la conducta de sus ancestros los lobos, además, nacieron nuevos perros y formaron jaurías salvajes.

“Ellos no tienen la culpa de haber sido abandonados. Nosotros proponemos atrapar a los perros que habitan ahí con trampas, eutanaciar a los que no puedan ser reinsertados por su agresividad y buscar adoptantes para los que si puedan rescatarse”, dice Ramos.

Pero ella aclara que eso debe hacerse con el criterio de un etólogo (analista de la conducta de perros), PAE cuenta con el apoyo de un profesional de esta rama. “Entregamos un manifiesto al Municipio en que le proponemos una intervención técnica, nuestro único objetivo es evitar las muertes injustificadas y la crueldad animal”, argumenta Ramos.

Giovanni Bonifaz, director de la Unidad de Gestión Ambiental del Cabildo, reconoce que se trata de un problema grave, que al momento está en análisis. “Empezamos a sacrificar perros que evidentemente tienen problemas veterinarios como tumores, estamos respetando a los cachorros (….) al momento, nuestra prioridad es controlar la población canina”.

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