27 de junio de 2016 00:00

Animales sagrados de la selva, tallados por Shiwiar y Achuar

Los habitantes de las comunidades de Pastaza mantienen sus  técnicas y conocimientos ancestrales recogidos por los shamanes. Foto:  Modesto Moreta/ EL COMERCIO.

Los habitantes de las comunidades de Pastaza mantienen sus técnicas y conocimientos ancestrales recogidos por los shamanes. Foto: Modesto Moreta/ EL COMERCIO.

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Modesto Moreta
Coordinador
(F - Contenido Intercultural)

Antes de iniciar con el tallado de las figuras consideradas sagradas por las nacionalidades Shiwiar y Achuar, Francisco Aranda realiza un ritual en su taller artesanal localizado en la comunidad Unión Base del cantón Pastaza. Se llega por la vía a Los Ángeles.

Agradece a Mama Sacha (Madre Selva) por la vida, la abundancia y pide permiso para usar los pedazos de madera que utilizará en sus trabajos artesanales que luego los comercializa a los turistas.

En las hábiles manos de Francisco los trozos de madera, que apila en el suelo fangoso, se transforman en figuras como boas, tigres, cuchuchos, ranas, monos y otros animales de la selva a los que considera como sagrados. Cuenta que en su juventud se dedicó a investigar a los shamanes de las comunidades. Con ayuda de dos antropólogos norteamericanos descubrió que en los cantos de estos seres espirituales se invoca a varias especies.

La boa enrollada en un taburete es para recuperar las energías y dejar un lado lo negativo. “Los animales están representados en los asientos shamánicos. La boa tiene poder y quien se sienta recibe ese poder, energías positivas y espirituales”, dice Francisco. Es más, trabaja sentado en uno de estos objetos coloridos. También, hace figuras representado a cada una de las siete nacionalidades amazónicas como los Waorani, kichwas, Sáparas, Shiwias…

La tarea no es fácil, debe esperar dos meses y una vez secos; da los acabados. Pinta con colores amarillo, verde, rojo, negro, tinturas que las extraen de plantas y frutos que consigue en la selva. Esos conocimientos le convirtieron en uno de los expertos y conocedores de las técnicas ancestrales de los artesanos de la zona.

Estos los imparte en los talleres a los que es invitado por el Consejo Provincial, el Municipio de Pastaza, el Ecorae y otras entidades. “La idea es evitar que muera nuestra técnica y los conocimientos ancestrales sobre los animales, las plantas y el hombre de cada una de las nacionalidades se mantenga, aunque la mayoría se perdió con la evangelización”, afirma.

La casa de Francisco está enclavada en medio de la selva. Se ingresa por un estrecho sendero luego de 10 minutos de caminata. Su hija Lucía también es una experta en estas técnicas que aprendió de su progenitor.

Con agilidad con cuchillas va esculpiendo estas figuras que luego las vende en Puyo y en Quito. “A los turistas les explicamos el significado de cada uno de los animales y su poder en la selva. Con nuestros trabajos estamos manteniendo nuestra cultura Achuar y Shiwia. Es el arte histórico de las nacionalidades”.

En el museo muestra parte de la historia de los Shiwia sus armas, collares, artesanías y su vestimenta. Además, sus instrumentos musicales como el tambor y otros hechos con madera en forma de un arco de flecha y con el hilo de corteza vegetal templado. Introduce en sus labios y comienza a rasgar dando notas musicales que son amplificadas por la boca.

A 18 kilómetros de Puyo está la comunidad Sacha Huasi (Casa de la selva en español). Los hombres del pueblo están dedicados a la elaboración de artesanías de chonta como lanzas, bodoqueras o la cerbatana con que cazan en el interior de la selva. Preparar esta madera que se desprende como astillas puede durar varios días.
Byron Santi, uno de los artesanos, cuenta que se construyó un centro artesanal donde se exhibe cada una de las artesanías confeccionadas por las mujeres y los hombres de la comuna.

Manifiesta que el dinero que obtienen con la comercialización de sus productos a los turistas que llegan al pueblo ayuda a financiar los gastos de las nueve familias de este poblado del cantón Santa Clara.

En el taller también talla en balsa loros, tucanes, delfines, búhos, peces… Lo hace con pequeñas herramientas como navajas y cuchillos. Con un cautín queman la madera para dibujar las plumas, los ojos y más. Byron, además de ser experto en el tallado, lo es con la pintura. “Buscamos que la gente conozca la fauna de nuestro territorio”.

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