22 de noviembre de 2016 10:58

Angie Vergara: ‘Pienso llegar a la entrega de la corona en mi San Remo’

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Mayra Pacheco

La reina de Quito saliente, Angie Vergara, vivió las dos facetas de ser un personaje público. Por un lado, mucho cariño de los capitalinos, pero también el ‘bullying’ en las redes sociales. A dos días de entregar la corona, esta quiteña de 23 años, hija de padre guayaquileño y madre tulcaneña, hizo un recuento de esta experiencia.

¿En algún momento sentiste que el reinado no era tu lugar?

Al inicio me dio un poco de pena saber que existían espacios que no todas las personas podían ocupar. Para mí fue extraño. Cuando gané surgió esto que era del sur, de la Universidad Central, que nunca se había dado. Al principio sí me dolió un poco, lloré porque cierto grupo de la ciudad estaba siendo ignorado sin darnos cuenta. Pero espero haber dejado una pequeña enseñanza: ciertos puestos no estaban para cierta gente. Todas las personas podemos lograr los objetivos, porque somos capaces.

Al inicio causó asombro que dijeras que tu vestuario era prestado. ¿Te sentiste incómoda con los comentarios que surgieron en redes sociales?

No. ¿Por qué tienes que ocultar lo que eres, por qué tenía que mentir y decir todo esto me compró mi mamá y papá? Lo único que se sostiene en el tiempo es la verdad. Tarde o temprano se iban a dar cuenta de que mi casa no era propia, que mi carro no era del último año. Mentir hace que una sociedad caiga bastante bajo.

¿Por eso, desde tu primer día como Reina, presentaste tu carro, un San Remo blanco de 1985?

Ese era mi carro. Y me sentía orgullosa, porque me esforcé mucho para tener algo y salir adelante.

En el concurso anterior no hubo un vehículo como premio. Tú te movilizaste en bus, en tu San Remo hasta que se dañó y luego Kia te prestó un carro eléctrico ¿Finalmente con qué carro te quedas?

El Kia Soul eléctrico ya lo entregué. Me lo pidieron para hacer exposiciones por el Hábitat III. Pero me prestaron uno a gasolina. Este lo tengo que devolver esta semana. El 24 de noviembre me entregan mi carro San Remo, creo que ya se prende. Es más, pienso llegar a la entrega de la corona en mi San Remo (risas).

¿Al inicio de tu reinado te movilizabas en bus?

Cuando hice un llamado en la U. Central para donar fundas de caramelos para Navidad cargaba unos paquetes enormes. Yo me preguntaba y ahora cómo los llevo. Ya nada, me subía en el trole y en el bus. Las personas me reconocían y me pedían una fotito.

¿Alguna vez recibiste comentarios negativos, mientras ibas por la calle?

En la calle no. Más bien sentía mucha simpatía de la gente. Me decían mi vecina, usted vive en Puengasí, centralina, chinita. Eso me hizo sentir muy orgullosa que la gente me reconociera como suya. Cuando iba a la tienda a comprar el pollo la vecina me decía: ¡Qué más vecina!, ¡reina!

¿En redes sociales no tuviste tanta aceptación?

Cuando recién gané, no.

¿Cuál fue el comentario más duro que recibiste?

Que no era tan bonita como se supone que debía ser.

¿Cómo tomaste eso?

Hay que tratar de entender las distintas opiniones de la gente, así es el mundo. Eso ayudó a que no afecte a mi autoestima. Yo no soy una reina que mide dos metros ni tengo ojos azules ni cabello rubio ni apellido extranjero. No lo soy, soy quiteña, mis papás son chagras, la una es de Tulcán y el otro de Guayaquil. Eso soy. Lo siento (con lágrimas en los ojos y voz entrecortada). Así es Quito, estamos rodeados de eso y si no les parece, qué pena, quizá los próximos años tendrán eso. Ahora esto es lo que hay.

¿Qué les recomiendas a los niños y jóvenes que no pueden canalizar comentarios negativos?

Que cierren los ojos y se visualicen como una creación divina, que tienen un propósito grande en esta vida. Que si piensan en suicidarse (por el ‘bullying’), vean que van a cortar una linda historia.

¿Si pudieras retroceder el tiempo te postularías otra vez para Reina?

Sí. Creo que fue un propósito de Dios que yo ocupe este puesto. Aunque muchos no hayan aceptado, esto no es el final es el inicio de algo. Desde aquí espero haber ayudado a personas que pasaron por lo mismo. Yo he conocido el sufrimiento, el ‘bullying’, la necesidad (lágrimas).

¿Tu madrina, María del Carmen, te apoyó en este periodo?

Si de hecho, con ella tenemos un ropero para recaudar fondos para los niños con Síndrome de Down.

¿Durante este proceso cómo fue la relación con tu familia?

Mi hermana me ha apoyado totalmente, en sus tiempos libres me acompañaba a los eventos. A mi mamá casi no la veía mucho, porque tenía que trabajar. Este año como yo tuve que desistir de un sueldo mi mami se dedicó a mantener el hogar. Antes de ser Reina de Quito, en mi casa todos aportábamos con recursos económicos para la casa. Yo era administradora del conjunto donde vivimos y con eso pagábamos el arriendo. También animaba en fiestas.

Entonces, en este año en tu familia se tuvieron que ajustar un poco.

Bastante diría yo. Mi papi tuvo un problema con su taxi y se dedicó a trabajar como transportista de buses, en Santo Domingo. A él casi ni le he visto.

Esto está por cambiar ¿Cómo te sientes a días de entregar la corona?

Siento tristeza, alegría un montón de cosas por todo lo que dejas. Creo que lo más lindo son las personas que conocí. En este año superé bastantes dificultades, pero esto me hizo más fuerte y logré objetivos.

¿Qué tipo de dificultades tuviste?

Por el terremoto tuvimos que cancelar dos eventos donde íbamos a recabar fondos para los niños con Síndrome de Down. Algunas empresas se vieron golpeadas y por eso redujeron las ayudas.

¿Cómo aportó esta experiencia en tu vida?

Lo más valioso que me llevó es haber entregado mi conocimiento, mis habilidades a otras personas de grupos vulnerables (…) Trabajé en un proyecto llamado Cuento Contigo con el apoyo de la cooperativa Andalucía y la Fundación Reina de Quito. Así pudimos ayudar a 80 mujeres en situación vulnerable para que confeccionen carteras, almohadas, estuches desde su casa, sin descuidar la crianza de sus hijos.

¿Qué viene ahora que concluye esta etapa como Reina de Quito?

La vida sigue, trabajaré en cualquier lado. Generaré mi emprendimiento. De la abundancia del corazón llega la abundancia física.

Para ti el mejor premio fue la beca. ¿Qué vas a estudiar?

Llamé a la Universidad San Francisco, yo pensaba que el contrato era un postgrado, pero me dicen que no, que es un pregrado de cinco años o el inglés. Realmente seguir otra carrera es como tener dos currículos sin peso, por eso estudiaré inglés. Pensé que si me iban ayudar con el postgrado, pero creo que no va a ser posible.

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