18 de agosto de 2017 00:00

La alimentación de los niños tsáchilas varió en las últimas décadas

En las escuelas interculturales, los niños tienen una dieta variada.

En las escuelas interculturales, los niños tienen una dieta variada. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO

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María Victoria Espinosa
Redactora
(F - Contenido Intercultural)

Hasta hace 60 años, los tsáchilas se alimentaban de los productos que cosechaban en sus parcelas. Pero el intercambio cultural con los mestizos que se radicaron en Santo Domingo hizo que se introdujeran nuevos productos en su dieta diaria, según Francisco Aguavil, historiador tsáchila.

Poco a poco, los tsáchilas añadieron los aliños, la papa, el arroz, el aceite y la leche. Esta última es una de las bebidas principales de los niños tsáchilas, que es el grupo en el que más ha variado la forma de alimentarse, debido a que se introdujeron alimentos como embutidos, bebidas saborizadas, frituras, entre otras.

La madre de familia Sonia Calazacón señaló que hace 40 años, cuando ella tenía 10, los niños se alimentaban con frutas, plátano, carne de gallina y pescado. “Cuando aún se cazaba, los hombres traían guanta o venados y nuestras madres los preparaban. Ahora compramos en el mercado”.

Calazacón recuerda que hace 20 años, cuando nació su primer hijo, era una obligación que los niños solo se alimentaran de la leche materna. Para la producción de leche, las mujeres debían tomar brebajes que preparaban los chamanes junto con las parteras.

Los niños eran amamantados hasta los 3 años. “Por eso en las fotos antiguas salimos sin blusa la mayoría de veces, porque en nuestra cultura los senos eran un símbolo sagrado del valor que tenían las madres en las comunas tsáchilas”.

Pero según el exgobernador tsáchila, Manuel Calazacón, las tradiciones en cuanto a la alimentación han cambiado en un 80%. Afirmó que antes los tsáchilas solo se alimentaban dos veces al día. “Era primordial el desayuno antes de ­iniciar las labores y la merienda al llegar a la casa. Si en la tarde teníamos hambre ­comíamos las frutas que había en la zona”.

La Gobernación Tsáchila señaló en un informe que en las comunas tsáchilas se empezaron a instalar tiendas desde hace 20 años, aproximadamente. Hasta el 2016, se registraron entre dos y cinco negocios en cada comuna o cerca de estas.

Javier Aguavil, gobernador tsáchila, aseguró que la instalación de tiendas también modificó la alimentación de los niños. “Se han cambiado las frutas por los jugos en botella y galletas o frituras”.
Aguavil comentó que la introducción de otros alimentos ha hecho que incluso los dulces tsáchilas elaborados con plátano maduro, chontaduro y panela ya no se preparen.

El gobernador tsáchila señaló que pese a la modificación en la alimentación no se han detectado casos de desnutrición en los niños. Aunque no se los ha revisado a todos, debido a que hay padres de familia que se niegan a recibir atención médica tradicional y que prefieren que sean los chamanes quienes les hagan los controles médicos. “La ventaja es que el pescado y la carne de gallina son todavía los alimentos básicos y eso permite que los niños se mantengan sanos”. Además -agregó- ahora la alimentación se hace tres veces al día.

En las unidades educativas interculturales bilingües también se ha empezado a controlar la alimentación en los bares, para que no tenga exceso de grasa y de azúcar. La docente Maritza Calazacón señaló que en esas instituciones se busca equidad a la hora de la alimentación, porque hay estudiantes que no son indígenas, pero que viven cerca de las comunas y estudian en las instituciones interculturales. Por eso, se hace un menú variado que incluye alimentos como el pescado, pero también el choclo y el cebiche de chochos con chifles.

El docente Oswaldo Aguavil afirmó que también se han incluido alimentos como las frutas y ensaladas en las escuelas. “Una vez al mes se permiten las papas fritas, pero el resto de días solo son comidas saludables y basadas en nuestros alimentos nativos”.

Pero señaló que hay madres de familia que aún conservan la tradición y envían a sus hijos de refrigerio un ayampaco de pescado. Sin embargo, otros niños tsáchilas llevan yogur con cereales o leches de distintos sabores.

El gobernador tsáchila señaló que se realiza un estudio para conocer las recetas nativas y motivar a las familias para que vuelvan a prepararlas.

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