5 de abril de 2016 08:47

El arquitecto chileno Alejandro Aravena recibe el Premio Pritzker

El arquitecto chileno Alejandro Aravena recibió durante la noche del 4 de abril de 2016 el Premio Pritzker de arquitectura. Foto: EFE.

El arquitecto chileno Alejandro Aravena recibió durante la noche del 4 de abril de 2016 el Premio Pritzker de arquitectura. Foto: EFE.

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Agencia EFE

El arquitecto chileno Alejandro Aravena recibió ayer (4 de abril de 2016) el Premio Pritzker, considerado como el Nobel de Arquitectura, en una ceremonia que se desarrolló en la sede de Naciones Unidas y que sirvió para resaltar el compromiso social de la creación artística.

Aravena, de 48 años, director de la sección de arquitectura de la Bienal de Venecia y profesor visitante de la Universidad de Harvard, recibió la medalla del galardón de este año que le entregó  anoche el presidente de la Fundación Hyatt, Thomas J. Pritzker.

La concesión del premio fue anunciada el pasado 13 de enero y ya en ese momento se destacó la destreza de Aravena para combinar el arte con la responsabilidad social en sus creaciones, desde importantes edificios hasta viviendas sociales.

En un mensaje que dedicó fundamentalmente a expresar el agradecimiento por este premio y compartirlo con socios y amigos, Aravena recordó que la arquitectura no consiste tanto en acero, ladrillos o madera, "sino la vida misma".

El arquitecto chileno dirige el colectivo Elemental, con sede en Santiago de Chile y que se centra en proyectos de impacto social e interés públicos. Ese compromiso está reflejado en la labor de reconstrucción de la ciudad de Constitución, una de las más devastadas por el terremoto y el tsunami que el 27 de febrero de 2010 sacudió Chile y dejó medio millar de muertos y unos 800 000 damnificados.

Pero también ha dejado su marca en varios edificios de su alma mater, la Universidad Católica de Chile, energéticamente eficientes, innovadores, que proporcionan luz natural a sus moradores y abren espacios de reunión para fomentar el contacto personal.

Vestido con el esmoquin que exigía la ceremonia, en la sala del Consejo Económico y Social de la sede de la ONU, Aravena rebajó solemnidad al acto con anécdotas personales sobre el momento en el que se enteró que había sido premiado.

Fue un sábado por la mañana, mientras estaba jugando con sus dos hijas, cuando fue notificado de la buena noticia por una llamada que no estaba seguro de tomar para no romper el momento familiar, ya que creía que se trataba de un aviso profesional.  Contó que le costó asimilar la noticia, pero, al darse cuenta, recordó, "comencé a llorar".

Aravena dijo que recibía el premio con tres sentimientos marcados por tres direcciones: "Mirando para atrás con gratitud, hacia el futuro con libertad, y en el presente con alegría y felicidad".

En su discurso, casi totalmente en inglés, el arquitecto chileno dijo que el galardón lo comparte con sus cuatro socios de Elemental y todo un equipo de trabajo que consolida "un montón de disciplinas que llegan a juntarse". "No lo sabría hacer por mí mismo", recalcó.

En la ceremonia, el presidente del jurado, lord Peter Palumbo, en una prolongada disertación sobre la creación artística, dijo que la de esta noche era la trigésimo octava ceremonia de este premio, que anteriormente ha galardonado a otros arquitectos latinoamericanos.

Además de Aravena, el Premio Pritzker lo han recibido también el mexicano Luis Barragán (1980) y los brasileños Oscar Niemeyer (1988) y Paulo Mendes da Rocha (2006).

También lo recibió, en 2004, la angloiraquí Zaha Hadid, la primera mujer galardonada, que iba a estar presente también hoy en la sede de la ONU pero que murió el pasado 31 de marzo, a los 65 años, y a quien se recordó con emoción esta noche.

Para el presidente del jurado, Aravena es "brillante en mente, corazón y espíritu". Según lord Palumbo, "el valor del arte debe servir para mejorar la vida humana", y el arquitecto chileno ha sabido enfocarse en las clases menos acomodadas para "dedicarse a su vida, sus esperanzas y sus sueños.  Y es que Aravena, agregó el presidente del jurado, "ha sabido crear (...), como si fuera un milagro, una sinfonía de soluciones".

El arquitecto chileno, que este martes 5 de abril ofrecerá una rueda de prensa en la sede de la ONU, quiso limitar su discurso al agradecimiento a miembros de su equipo y a sus parientes, y especialmente a sus tres hijos, a los que habló en español. "Ustedes me enseñan cada día a distinguir lo que importa de lo que no importa", dijo Aravena, emocionado. 

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