20 de mayo de 2017 22:28

Alejandro Filio protagonizó una noche nostálgica en el Centro de Quito

Foto: Alfredo Lagla / El Comercio

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Pamela Castillo

Alejandro Filio no necesita más que su voz y su guitarra. Con esas dos herramientas conquistó al público quiteño, que asistió la noche de este sábado 20 de mayo de 2017 al Teatro Bolívar, para ver el concierto que forma parte de la gira 40 años 40 canciones.

Acompañado por luces de colores rojo y verde y por un trío de velas que dieron el toque acústico, Filio recorrió sus cuatro décadas de vida musical, con un show en el que hizo partícipe a su público, que llenó, casi en su totalidad, el escenario musical, ubicado en el Centro Histórico de Quito.

Los acordes de la canción Por algo estamos dieron paso a un espectáculo de nostalgia, lágrimas y suspiros. Los seguidores del trovador mexicano corearon, después de ese éxito, temas como Por venganzas, Desamor y Mujer que camina.

Filio irrumpió en el micrófono para compartir el protagonismo con sus seguidores: pregunto qué canciones deberían formar parte del repertorio, y una variedad de gritos desordenados desde todas las localidades del Bolívar solicitaban Ojos verdes, Brazos de sol y Desdibujados, entre otros éxitos.

Es todo fue la canción que dio paso al momento más nostálgico de la noche, que fue cuando Filio entonó en su guitarra electroacústica la introducción del tema Brazos de sol. De su bolsillo sacó un papel y dijo que alguien le había pedido que dedicara esa canción. Desde todas las localidades se escuchaban al unísono ls estrofas de esta canción romántica.

Tras un sorbo de vino tino -que Filio tenía en una copa elegantemente acomodada en una mesa junto a una rosa roja-, el mexicano continuó su recorrido musical con A mi regreso, un tema que relata la geografía de España y la convierte en poesía. También puso a suspirar -y robó algunas lágrimas- con una de sus más recientes creaciones, Olvidaba decirte.

El mexicano contó a Quito que compuso esa canción en 2010, 10 años más tarde de la muerte de su madre. "Con esta canción me di cuenta de que finalmente le dije todas las cosas que siempre quise decirle y no pude. Con la música logré tener una comunicación con mi madre, cuando ella ya no estaba", dijo el artista.

El equipo de marketing del trovador tomó fotografías del público en el escenario y puso a la venta los discos de Filio, con precios de descuento. Uno de los trabajos que se podían adquirir era '40 peldaños', un disco doble que recopila los 36 temas más aclamados del mexicano.

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