23 de octubre de 2015 20:10

Los personajes, los objetos y el entorno cobran vida en la obra de Washington Mosquera

En las salas Kigman y Guayasamín de la Casa de la Cultura Ecuatoriana el pintor quiteño Washington Mosquera presentó su muestra 'A las cinco de la tarde'. Foto: Cortesía Washington Mosquera|

En las salas Kigman y Guayasamín de la Casa de la Cultura Ecuatoriana el pintor quiteño Washington Mosquera presentó su muestra 'A las cinco de la tarde'. Foto: Cortesía Washington Mosquera|

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David Landeta
Redactor (I)

Al ingresar a la sala Guayasamín, de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, es imposible evitar impactarse por el color y la luz, además de cada uno de los personajes, en la obra del pintor Washington Mosquera. Las obras: La luz misteriosa esculpe y Baudelaire abren paso para conocer más sobre el artista quiteño en su nueva exposición 'A las cinco de la tarde', que se inauguró el pasado jueves 22 de octubre del 2015.

Mosquera es pintor, grabador y dibujante quiteño. Ha realizado 24 exhibiciones individuales y 44 colectivas. ‘A las cinco de la tarde’ estará abierta hasta el próximo 12 de noviembre del 2015. La misma consta de 52 trabajos en óleo sobre tela.

El objetivo de la exhibición es mostrar el trabajo que el artista ha realizado en los últimos tres años. En ese lapso de tiempo, se dedicó a investigar técnicas clásicas de pintura, que adaptó y utilizó en su obra. En ella se puede ver la minuciosidad con la que el pintor ha estudiado a grandes maestros de la pintura, entre ellos Francisco de Goya y Diego Velázquez.

En la presentación de la muestra, el Director de Museos de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Guido Díaz Navarrete, destacó la atemporalidad de los personajes en la obra del pintor. Además, resaltó la manera en la que los objetos cobran vida y se convierten en personajes, al igual que el espacio, el contexto y el entorno.

El escritor e historiador ecuatoriano, Hernán Rodríguez Castelo, describió la obra de Mosquera como llena de luz. “En la muestra de Mosquera hay muy poco de sombrío. Su versión de lo mágico tiene siempre, hasta en lo menos claro, toques de luz”, escribió el literato quiteño.

Por su parte, Mosquera recordó cómo surgió el nombre de la muestra. Contó el momento en el que “por un lado, la roja atmósfera y por el otro un gris azulado mantenían una batalla; mientras que en el horizonte peleaban el viejo sol y la joven luna”. Ahí nació el título y además la necesidad de mostrar, con cuidadoso detalle, las escenas que conmovieron al pintor en un viaje por Venecia, Verona y Madrid “a las cinco de la tarde”.

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