1 de diciembre de 2016 00:00

Las agustinas dan a conocer su historia

La congregación de las agustinas se instaló en el monasterio de San Juan, el 11 de marzo de 1877.

La congregación de las agustinas se instaló en el monasterio de San Juan, el 11 de marzo de 1877. Foto: Archivo EL COMERCIO

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Recorrer los pasillos de un claustro que lleva 152 años funcionando en Quito es un atractivo para este 5 y 6 de diciembre. Las madres agustinas abrirán las puertas de su monasterio para que los turistas se lleven un recuerdo único mediante una visita guiada.

Las religiosas buscan recaudar dinero a través de esta actividad para financiar la refacción de una parte del monasterio que se ha deteriorado por el paso del tiempo.

En agosto del 2014, las madres agustinas abrieron por primera vez al público las puertas de su claustro, cuando su congregación cumplió 150 años de su llegada al Ecuador.

El país las acogió tras haber sido expulsadas de Popayán, en Colombia, luego de una serie de decretos dictados por el gobierno del general Tomás Cipriano Mosquera, para controlar el poder de la Iglesia Católica en el vecino del norte.

Esta congregación ingresó al Ecuador el 8 de noviembre de 1864. Después de pasar varios años sin un lugar fijo, el 11 de marzo de 1877 se instalaron en el monasterio que los agustinos dedicaban para acoger a religiosos, en la céntrica loma de San Juan.

La estructura del convento había sido erigida sobre el templo de adoración a la Luna, utilizada por los incas antes de la Conquista española. Aquella loma, que era denominada como Huanacauri por los pueblos nativos de lo que hoy es Quito, se ubica frente al templo de adoración al Sol, que en aquel entonces se lo denominaba como Yavirac, en lo que ahora es El Panecillo.

El claustro de las madres agustinas se encuentra en la intersección de las calles Benalcázar y Galápagos. Posee una fachada de decoración circular y una simulación de campanarios. En su interior se encuentra un amplio patio. Allí se exhibe un mural que narra de forma gráfica la travesía de 109 días que realizaron las religiosas, a lomo de mula, hasta llegar hasta Quito, en un trayecto de 600 kilómetros, aproximadamente.

El monasterio tiene, además, largos pasillos con pisos de piedra y pasamanos apolillados que conducen hasta los oscuros confesionarios, la sala capitular y una capilla con púlpitos dorados. El recorrido termina en un antiguo campanario.

Para realizar esta ruta, los turistas deben realizar una reservación previa en la Corporación de Guías de Turismo del Ecuador. Las madres agustinas solicitaron que el acceso a sus instalaciones sea limitado.

Este recorrido tiene previsto realizarse el 5 y 6 de diciembre en tres horarios: de 09:30 a 11:00, de 16:00 a 17:30 y de 18:30 a 20:00. Los productos que confeccionan las agustinas, como el licor de canario, miel de abeja, rosarios, velas, pinturas, entre otros productos, estarán a la venta en esos días, a precios muy cómodos.

El acceso al convento tiene un costo de USD 5, los cuales irán a un fondo que las religiosas planean invertir en la reparación de un problema estructural en su monasterio.

Para mayor información sobre esta opción turística, puede contactarse con Silvana Tamayo, de la Corporación de Guías de Turismo, al número de teléfono 099 582 8065.

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