El sonido 
relajante del agua entra a las casas

Este diseño de Pedro Ordóñez incorpora una cascada a la piscina. Además de llenar la alberca tiene un sonido relajante.Foto: cortesía Hábitat Diseño & Decoración, Nicholl’ Sketch, y Pavel Calahorrano/ EL COMERCIO

Este diseño de Pedro Ordóñez incorpora una cascada a la piscina. Además de llenar la alberca tiene un sonido relajante.Foto: cortesía Hábitat Diseño & Decoración, Nicholl’ Sketch, y Pavel Calahorrano/ EL COMERCIO

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Redacción Construir (I)
construir@elcomercio.com

El uso del agua con funciones decorativas en la arquitectura se remonta a épocas inmemoriales, explica el Arq. Pedro Ordóñez. Ejemplos son los jardines colgantes de Babilonia; el Alhambra y sus fuentes; el Taj Mahal y sus espejos de agua; la Casa de la Cascada, de Frank Lloyd Wright; Salmona y sus caminos de agua...

Esta tradición ha persistido. Es más, con las tendencias ecológicas y sustentables y las nuevas tecnologías, se ha reforzado.

Ahora, además de las clásicas cascadas terminadas en fuentes y estanques se diseñan espejos, cortinas y muros de agua que, junto a las terrazas verdes, tienen por objeto integrar la naturaleza con el espacio construido.


Según Ordóñez, el diseño debe considerar que las cascadas aportan en varios aspectos. Primero, el sonido del agua al caer -uno de los más bellos y placenteros de la naturaleza- produce relajación y permite la contemplación.


Segundo: permite la purificación del aire a través de procesos de evaporación y pulverización que permiten la humidificación del ambiente.

Esto, en ciudades como Quito -con un ambiente seco- mejora las condiciones de respiración de las personas.


Tercero: funciona como acondicionador climático en zonas de clima cálido, en donde el viento al cruzar las cortinas de agua (cascadas) genera enfriamiento de los espacios circundantes por evaporación. Este mismo efecto se logra con los jardines interiores.


Cuarto: permite la oxigenación del agua y, por lo mismo, ayuda al mantenimiento y funcionamiento de estanques, peceras y otros.


Quinto: estéticamente, suaviza los trazos y líneas arquitectónicas, logrando ‘hacer vivir’ a los espacios construidos.


Para salir de la rutina se puede optar por los jardines zen, sugiere Duval García, gerente de Hábitat Diseño & Decoración. Estos están conformados por agua, arena, piedras, arbustos...

Los materiales son los más diversos: desde los cantos rodados a ladrillo y hormigón.
Los diseños de moda, según Juan Manuel Beltrán, gerente de Nicholl’ Sketch, son el manto y la caída en lluvia. Aunque las tradicionales cascadas de piedra tallada y las minimalistas no pierden vigencia.

Las burbujas y los muros llorones también son tendencia.
Una cascada tiene tres elementos básicos: un punto de luz, otro de drenaje y un tercero de agua potable.

El movimiento del agua se logra gracias a un motor de recirculación. Este aparato da lugar a los distintos efectos: burbujas, fuego, chorro, hongo...


¿Las plantas? Escanceles, margaritas, ojos de poeta, fosforito... en exteriores; chifleras, ficus, helechos, costillas de Adán, palmas peineta, lágrimas de bebé, en interiores...

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