16 de February de 2010 00:00

El afiliado no tiene todos los fármacos

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Redacción Cuenca



Decenas de afiliados al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) que se atienden en el Hospital José Carrasco Arteaga, de Cuenca, salen molestos de la entidad. No todos reciben los medicamentos que los especialistas recetan para sus dolencias.

Wilson Loja Andrade, de 38 años, que sufre de epilepsia (enfermedad crónica) desde hace 30 años, fue uno de ellos. El psiquiatra Felipe Vintimilla le recetó Tegretol, un medicamento básico para prevenir las convulsiones, pero no hay en la farmacia.

Según su madre, Blanca Andrade (53 años), gasta USD 20 semanales por este medicamento en farmacias particulares. El viernes no halló un medicamento de neurología, aunque en la farmacia de la entidad le entregaron Spiron y Neuril. Andrade cuenta que dialogó con el director de la entidad, Marco Carrión, pero solo le confirmó la ausencia de ambos fármacos.

El presidente del IESS, Ramiro González, señaló que los médicos que receten fármacos que están fuera del cuadro básico establecido serán sancionados.

La compra del año anterior tuvo retraso y llegó a finales de 2009. Esa cantidad no fue especificada por Carrión. Sin embargo, manifestó que les alcanzará para unos cuatro meses más para los pacientes internados y los que reciben atención a través de consulta externa.

No obstante, a él le preocupa que la compra de los medicamentos, insumos y materiales para curaciones se volviera a centralizar, de acuerdo con la Ley de Contratación Pública, y eso podría retrasar la dotación en el hospital y dispensarios que operan en el sector rural.

Según Carrión, en el momento disponen de medicamentos genéricos y de marca, tanto en la farmacia como en las bodegas, aunque admitió que hay productos que les falta, sin especificar nombres ni cantidades.

En cambio, Delia Flores, de 54 años, tuvo mejor suerte. El médico general Édgar Sánchez, que le atendió por una dolencia en el talón, le recetó Diclofenaco (ampolla) y Naproxeno 500. “Hubo los dos medicamentos, por suerte, porque aquí (farmacia del hospital) casi nunca hay medicamentos y siempre debemos comprarlos con dinero de nuestros bolsillos”, explicó.

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