9 de febrero de 2017 16:21

Bárbara Aranda indaga en escena en identidades convulsas

La actriz Bárbara Aranda en un ensayo del unipersonal ‘Acros de una versus, que presenta en Espacio Muégano Teatro en Guayaquil. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

La actriz Bárbara Aranda en un ensayo del unipersonal ‘Acros de una versus, que presenta en Espacio Muégano Teatro en Guayaquil. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Alexander García
Redactor (I)

Bárbara Aranda se desdobla en escena, interpreta en un mismo acto a dos mujeres que se maltratan verbalmente en un pasaje no exento de humor.

Encarna a una mujer con el cabello sobre el rostro, que interpela y responde a un personaje invisible en un aparente episodio esquizofrénico.

Le habla al público de espaldas, a través de un espejo…En ‘Acros de una versus’, la actriz mexicana de la compañía guayaquileña Muégano Teatro aborda el tema de la ambigüedad de las diversas identidades que nos constituyen, las identidades convulsas. “Una se siente al menos dos, a veces bifurcación y otras veces espejo”, reza la sinopsis de la obra teatral.

La actriz cambia de piel e interpreta a una decena de personajes diferentes en el unipersonal, que tendrá tres funciones desde este jueves 9 de febrero hasta el sábado 11, a las 20:00, en el teatro de Vacas Galindo 1308 y Guaranda. La adhesión es de USD 5 y USD 10.

Aranda desdobla también sus capacidades físicas casi hasta el contorsionismo, a pesar de la artritis que aqueja su cuerpo. La propia artritis, la enfermedad, es otro de los temas de la pieza que se presentó por primera vez en 2015 y cuya evolución se presenta ahora en una nueva versión en el espacio teatral del sur de Guayaquil. El trabajo busca trazar al mundo actual como una dramaturgia de la enfermedad.

Aranda se dirige boca abajo y de espaldas al público desde una silla que soporta su cuerpo mientras su cabeza permanece en el suelo, y doblada como una cabeza parlante.

“Bárbara traía una dramaturgia física, con bocetos o cuadros, que eran desafíos aunque no torturas. Siento que la obra es un documental del dominio corporal.

Lo que ella muestra es un proceso de soberanía de un cuerpo con artritis, pero que es soberano”, explicó Santiago Roldós, quien coescribió el texto con la actriz y dirige la obra.

En ciertas escenas, los personajes remiten a lo monstruoso. Aunque la actriz sostuvo que la obra aborda el tema de la monstruosidad como una subversión, un lugar en el que también puede florecer la belleza.

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