5 de November de 2014 20:30

Achmat Hassiem se volvió un defensor del tiburón que lo atacó

Achmat Hassiem es campeón paralímpico en nado estilo mariposa. Empezó su carrera en el 2006. Foto: Jenny Navarro/ El Comercio.

Achmat Hassiem es campeón paralímpico en nado estilo mariposa. Empezó su carrera en el 2006. Foto: Jenny Navarro/ El Comercio.

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Nancy Verdezoto.  Editora (I)
nverdezoto@elcomercio.com

Una mañana de agosto del 2006, Achmat Hassiem nadaba en la playa de Muizenburg, cerca de Ciudad de Cabo, en Sudáfrica. Él practicaba para ser salvavidas, cuando vio que un tiburón blanco se acercaba a su hermano menor Taariq, de 17 años.

Él hizo todo para desviar la atención del animal y luego de unos minutos terminó en las fauces del escualo, que lo arrastró por 50 metros. Antes de ser rescatado por un barco perdió su pierna derecha.

Hassiem tenía 24 años entonces y vio de repente cómo su carrera en el fútbol desaparecía. Él era arquero en un equipo semiprofesional en la liga sudafricana y el accidente volvía su futuro incierto.

Cuando estaba en el hospital, como parte de su recuperación empezó a nadar. Natalie du Toit, campeona paralímpica fue su guía en este nuevo camino.“Tuve dos opciones: la primera enojarme porque mi plan de vida ya no existía, y la otra, encontrar una alternativa a lo que pasaba”, relató Hassiem en una entrevista con este Diario.

Fue entonces que aprendió a nadar sin su pierna y luego se volvió en el hombre más rápido de su país. En el 2012 ganó una medalla de oro en los Juegos Paralímpicos de Londres, en la categoría 100 metros estilo mariposa. Cuando recibió su premio dijo que su secreto para ganar “es que trato de imaginar que estoy en el océano y tengo un tiburón blanco de 4 metros a mis pies. Definitivamente es una buena motivación para ­nadar rápido”.

Pero ser campeón mundial no fue lo único “bueno” que él obtuvo de lo sucedido. ­Hassiem se convirtió en el vocero de varias organizaciones internacionales para la conservación de los océanos y también para la protección de los tiburones.

Contrario a lo que se podría creer, el joven de 32 años mira a estos animales como una inspiración y les da las gracias, porque “luego del ataque me convertí en lo que soy”.

“Yo no veo lo me pasó desde el odio, como cualquier otro lo podría hacer, yo lo veo desde el amor hacia mi hermano, cuando lo salvé, a mis amigos y a mi hogar”, explicó.

Ahora, Hassiem forma parte de la organización no gubernamental Pew Environment Group y también apoya a la Fundación Save Our Seas, que busca proteger los ecosistemas marinos en todas sus formas. Él se unió a otros supervivientes de los ataques de tiburones, para llevar un testimonio de vida frente a uno de los temas que más les apasiona: garantizar la existencia de los tiburones.

Él forma parte de la delegación de ambientalistas que participan en la XI Conferencia de las partes de la Convención para Conservación de las Especies Migratorias (COP 11 CMS).

El evento se realiza en Quito desde el martes (3 de noviembre) y culminará el domingo (9 de novuembre), con resoluciones respecto de la inclusión de 32 especies en los dos apéndices de la CMS para garantizar su protección mundial.

El martes (4 de noviembre), Hasseim relató su historia de vida ante más de 700 personas que participan en la cita internacional. Vestido con un short beige y una camiseta blanca, en la cual se leía la leyenda: “Sobreviviente de un ataque de tiburón, por la conservación del tiburón”, subió al escenario y relató su encuentro cara a cara con el animal. Y también invitó a todos los presentes a definir políticas públicas para cuidar a las especies de tiburones, que hoy en día están en riesgo de extinción.

“Me he vuelto a encontrar con el tiburón varias veces, es una hembra. El agua es mi vida, así que seguro la volveré a ver”, comentó Hassiem.

Según él, es necesario establecer mecanismos para combinar el desarrollo de los países con la ecología, de esta forma se evita la depredación de los ecosistemas y se mejora la economía local. Según datos de las ONG vinculadas a la conservación de los mares, cada año, el turismo ligado a la observación de tiburones mueve más de USD 100 millones en el mundo.

Las Islas Fiji, por ejemplo, reportaron este año un ingreso de USD 42 millones por turismo ligado a los escualos.
Incluso, Sudáfrica ha sido una de las naciones ejemplo frente a esto. Es uno de los cinco mejores países para buceo en jaulas para ver tiburones.

Por ello, Hassiem se siente orgulloso de lo que su nación ha logrado. Poco a poco se ha convertido en una nación más ambientalista y en eso ha contribuido el campeón de nado.

Él brinda charlas y conferencias en escuelas y organizaciones de su país, para crear conciencia sobre la necesidad de cuidar a los tiburones. “Es el depredador rey del mar y eso lo ha puesto en una posición complicada frente al mundo. Si los seres humanos fueran cazados, seguro quisieran que alguien hiciera algo por ellos; si nosotros podemos hacerlo por los tiburones, por qué no empezar ahora”, cuestionó Hassiem.

Para él, a los tiburones les han hecho mala fama. “La película ‘Tiburón’ hizo que se los vea como los malos”, pero en realidad, la cifra de ataques de tiburones es mucho más pequeña que la de accidentes de tránsito. Estos están vinculados con la reducción de su comida por la sobrepesca, por ejemplo.

“Es más fácil que alguien muera porque se cayó de las escaleras que por un ataque”.

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