1 de March de 2010 00:00

30 adultos mayores tras el dominio de la Internet

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Redacción Sociedad

Guadalupe Proaño, de 62 años, se veía emocionada en el primer día de clases en el Normal María Auxiliadora. “Llegar pronto para que no me hable la monja, llevar mis materiales y estar atenta”, repasó una y otra vez.

Ella junto con otros 30 adultos mayores participa en el taller de computación e internet en el Centro del Experiencia del Adulto Mayor (CEAM), en Calderón, en el norte de Quito.

Ellos aprenden los programas básicos de Word, Excell y navegar en Internet. Hacen y repiten todo lo que dice la instructora Lorena Gómez. ¿Cómo se cambia el tamaño de la letra?, pregunta. En la barra donde están los números, murmuran Guadalupe Proaño y Ruth Villacrés, de 60 años.

Jorge Andrade, de 63 años, se emociona al escribir la frase del pizarrón “Las decisiones importantes comienzan con un estudio progresivo” y que a esta le cambia de tamaño, de 12 a 28 puntos, porque puede leer sin sus lentes. Ya puede escribir e imprimir oficios. “En todos los servicios públicos como en el IESS, nos mandan a consultar en la Internet. Yo pedía ayuda a mis nietos o pagar en los cibercafés. Ahora podré valerme por mí mismo”.

Al inicio hay temor por el teclado y por el mouse (ratón). “La dificultad está en las manos”, pero es hasta familiarizarnos, dice Ruth Villacrés.

Para Aníbal Cisneros, de 78 años y coordinador del CEAM en Carcelén Bajo, “hay que actualizarse y estar a la par con la modernidad. No importa la edad sino las ganas y el empeño”. A este jubilado de la Marina, su nieto Brandon Araujo, de 7 años, le enseñó algunos secretos de la computadora.

En el aula están distribuidos en dos filas, cada uno tiene su monitor. A la vez que hacen lo que les pide la instructora y toman apuntes en sus cuadernos.

Para recordar hasta dibujan las teclas y al lado escriben su función. “Bloq Mayúscula para cambiar la letra a mayúscula o Supr. para borrar a la derecha el textos”, escribió Lucía Ubidia, de 60 años, en su cuaderno. Ella quiere aprender computación para ayudar a sus dos nietos en las tareas.

Elvia Velástegui, de 67 años, está ilusionada porque ahora podrá comunicare por internet con tres de sus 10 hijos que viven en Eslovaquia, Chile y España. “Ahora solo hablamos por teléfono, después hasta podré verlos”.

La tecnología no asusta a este grupo de adultos mayores, quienes se muestran interesados en seguir actualizándose.

Para Alberto Paz, director del CEAM, esta incursión en la computación demuestra la capacidad que siguen teniendo las personas de la tercera edad.

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