1 de January de 2013 22:35

7 000 millones de personas debemos decidir con qué y cómo alimentarnos

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Hay decisiones que son, aunque no lo parezcan, definitivamente políticas. Decidir qué y cómo comer es una de las más políticas... De nuestra opción a la hora de llevarnos un bocado a la boca dependen, por citar solo algunos ejemplos, la sostenibilidad del planeta, las formas de producción agrícola y nuestra relación con el entorno.

Con alrededor de 7 000 millones de bocas que cada día reclaman algo que comer, la producción en la modalidad del monocultivo (que permite cosechar grandes cantidades de producto) o la utilización de semillas transgénicas (que garantizan plantas menos vulnerables a las plagas) son cada vez más comunes para poder dar abasto a tal requerimiento. Si bien es cierto que el hambre no ha logrado ser erradicada de lugares como África, no lo es menos que en la actualidad, a nivel mundial, más personas tienen acceso a alimentos.

En esta lucha diaria, cientos de iniciativas han surgido para dar alternativas alimenticias que cubran las diferentes demandas y necesidades, condicionadas a códigos culturales y a posiciones ideológicas. No siempre son más baratas; y la mayoría propone una vía más saludable y empática con los ecosistemas productivos.
Este cuadernillo trae algunas de esas historias, protagonizadas por personas que abogan, viviéndolas, por formas de alimentación que nos devuelvan la conexión con la tierra y el respeto por sus ciclos. También están aquellos que se han propuesto comer únicamente aquello que son capaces de producir por sus propios medios y los autodidactas que aprendieron a cultivar de manera orgánica; o los chacareros que rescataron los productos ancestrales de la Sierra central ecuatoriana y lograron resucitar el consumo de la oca, la jícama o la mashua.

Además de las voces y las experiencias de los guardianes de semillas, en estas páginas también encontrará los argumentos de quienes defienden los cultivos transgénicos, así como los de sus detractores. Alguno más nos cuenta por qué es tan importante proteger a las abejas, pues sin ellas hasta nosotros podríamos desaparecer.

Esperamos aportar a una comprensión más amplia del acto de comer, que sin duda nos enfrenta a tomar algunas decisiones políticas.

Más cereales para producir más y mejor

Según  un estudio de la FAO, en  2012-2013 la utilización de cereales aumentará un 1,4 por ciento, a 2 357 millones de t: la utilización de piensos aumentará más rápidamente y el consumo humano seguirá el ritmo del crecimiento de la población.

Un portal para ver al Ecuador agrícola

El Ministerio de Agricultura, Ganadería,  Acuacultura y Pesca tiene habilitado un portal que ofrece información, de forma geoposicionada, con inventarios de recursos naturales y  ubicación agroindustrial. Se encuentra a través del sitio web:
 www.magap.gob.ec

Por un mundo libre del azote del hambre
La organización Actionaid hace activismo, a nivel  internacional,  por un mundo sin hambre.  Según el organismo una triple crisis compuesta por el cambio climático, el agotamiento de los recursos naturales y los elevados precios de los alimentos se avecina si no se toman medidas.

Mercado mundial y  agricultura sostenible
Manuel Chiriboga  / Experto en comercio

En general, el mercado mundial se asocia a la producción en gran escala de bienes agroindustriales, muchos de ellos producidos en zonas de expansión de frontera agrícola con la consiguiente deforestación y graves efectos sobre el ambiente, además de contribuir al cambio climático.
Pero ¿es esta la única posibilidad o hay espacio para productos amigables para el medioambiente, generados por los pequeños productores y la agricultura familiar? Estas preguntas son  pertinentes para nuestro país, caracterizado por ser Comarca Diverso, es decir por una geografía física y humana variada, poco proclive para la gran producción.


Hoy en día el mercado mundial para alimentos, especialmente en los países desarrollados, se caracteriza por una demanda variada, que incluye crecientemente alimentos orgánicos, producidos bajo condiciones sociales y ambientales deseables, de comercio justo, de orígenes y con marcas geográficas determinadas, culturalmente identificables.


Se trata de un consumo ético, dispuesto a pagar algo más en función de ciertos valores; más conscientes de su huella ambiental, cultural y social. Una nueva generación de supermercados especializados en este tipo de productos es visible en la geografía urbana de América del Norte y Europa. Junto con ellos, se multiplican los mercados de agricultores, donde consumidores buscan asociar un rostro tras el alimento que llevan a su boca. Se trata hoy en día de una franja significativa del negocio agroalimentario.


Hoy en Ecuador se multiplican producciones de este tipo, que ofrecen banano y orito orgánicos, cacao fino de aroma, café de altura de diverso tipo, chips de  papas, rosas con sellos ambientales y sociales, hortalizas  y hierbas medicinales asociadas a la farmacopea indígena, para citar algunas. En todas ellas, grupos de productores se relacionan directamente con compradores o intermediarios especializados en diversos lugares del mundo, sobre la base de una visión compartida de lo que deben ser los alimentos.

 La permacultura ayuda a la nutrición del suelo


Gustavo Morales  / Ingeniero agrónomo

La  permacultura es una práctica común que se desarrollaba hace tiempo atrás, pero que ha sido dejada en otro plano con la expansión del monocultivo, como el del banano. Este producto es el más común en esta modalidad.

Los cultivos mixtos, que ocupan la misma área, generan mayor rentabilidad al suelo, ya que aporta con nutrientes. En cambio, los monocultivos no; por el contrario, lo que hacen es producir enfermedades o potenciar las plagas. Por lo general se siembra otro tipo de producto al lado de los perennes, hasta que estos sean altos y den sombra, como: la palma africana, caña y banano.

La palma africana es la que más perjudica a la tierra, ya que en la mayoría de los casos, esos terrenos eran selva. Este cultivo es el que más auge tiene ahora. Durante los primeros tres años, los palmeros siembran maíz o soya en los espacios libres, pero cuando crece la planta, ya no se cultivan.
También en las plantaciones de caña de azúcar, se hace permacultura. En época invernal se cultiva otros productos de ciclo corto, ya que los propietarios arriendan la tierra a otros agricultores.

Una de las medidas que está tomando el Gobierno, para hacer que los agricultores opten por la permacultura, es no permitir que se siembre banano a 200 metros de una carretera principal, fuente de agua o un hábitat. Esto, porque los cultivos perennes necesitan fumigaciones aéreas, lo que por lo general contaminaría estas áreas.

La zona que no puede ser cultivada, con ese tipo de producto permanente, deberá ser ocupada con otro tipo de plantas. Las opciones más recomendables para cubrir ese espacio son los árboles forestales, como caoba y balsa, ya que la fumigación de estas plantaciones es terrestre.
Lo importante de la permacultura es que aporta nutrientes a la tierra y mejora su calidad. Otros productos aconsejables para sembrar, bajo esta modalidad, son las leguminosas. Las raíces de estas plantas tienen microorganismos que se alimentan de materiales en descomposición y sus residuos dan nitrógeno.



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