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Tras el estreno de 'Iron Man 3', los niños harán esta pregunta a sus papás: ¿Es posible construir ese traje, con las mismas funciones? Lamentablemente, no hay manera de comprarlo como regalo de cumpleaños, pues la armadura de Tony Stark es, por el momento, pura ficción. Aunque hay avances para acercarnos un poco.

Alejandro Chacón, ingeniero en robótica y automatización de la Escuela Politécnica Superior (Espe), explica que los exoesqueletos, como se definiría al traje de Iron Man, existen para dos aplicaciones específicamente: actividades militares y adaptaciones médicas. El traje del superhéroe o, mejor dicho, algunas de sus partes que usan en la vida real los militares, no es tan avanzado. Lo que existe es uniformes mecanizados que permiten potenciar las habilidades de los soldados, con la finalidad de extender las capacidades humanas.

En este sentido, Chacón menciona los avances que la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa de Estados Unidos (Darpa) ha logrado desde 1958, pues la idea de tener un traje con poderes no es nueva.

Darpa es la agencia responsable del desarrollo de nuevas tecnologías para uso militar, la cual proporciona opciones tecnológicas. Su objetivo es imaginar qué capacidades pudiera desear un comandante militar en el futuro y construirlas. Los avances más importantes de esta agencia son: XOS, un exoesqueleto militar; EATR, un robot táctico energéticamente autónomo, y Juggernauts, prototipos de trajes antibalas.

Otra diferencia de estos exoesqueletos con el traje de Iron Man está en la energía. En la ficción, Tony Stark hace mover al traje con principios basados en la física y usa una fuente de poder que no es posible condensar aún.

En la realidad, los trajes militares emplean la biomecánica, un conjunto de componentes que permite la adaptación de estructura mecánica en el cuerpo humano. El ingeniero de la Espe precisa que siempre se necesitará un control y un sistema mecánico que guíe las acciones del exoesqueleto en los seres humanos.

Chacón explica que la aplicación médica de los exoesqueletos está dirigida a la reinserción de personas con discapacidad en actividades "normales". De hecho, en Estados Unidos las empresas ya comercializan productos que permiten esta incorporación.

En Ecuador, Daniel Mideros, decano de la Facultad de Mecatrónica de la Universidad Tecnológica Equinoccial, comenta que en cinco meses aproximadamente se presentará el proyecto de un brazo mecánico que genere movimiento en el codo del usuario. La iniciativa universitaria, que recibe el apoyo de la Fundación Manuela Espejo, estará dirigida a personas con disparidad motriz y contará con la participación de los estudiantes de la carrera, quienes serán los encargados de monitorear la rehabilitación a través de un 'software'.

Para Chacón, la diferencia entre la aplicación militar, de combate, y la médica está justamente en la programación de sistema. El objetivo en los exoesqueletos con fines militares es amplificar las características humanas, mientras que en el aspecto médico, la intención es recuperar la movilidad. Mideros resalta que todos estos procedimientos se realizan a través de un sistema mecánico.

Lionel Trojman, catedrático e investigador de la Universidad San Francisco (USFQ), afirma que el superhéroe es un prototipo ideal de los seres humanos y, que a pesar de que el desarrollo robótico continúa, hay que diferenciar la robótica de la imaginación.

Por ejemplo, este año se presentó a Rex, el primer robot biónico que se asemeja en un 70% a los seres humanos y, aunque tiene sangre y órganos artificiales, en su cuerpo, no deja de ser un robot. Justamente ahí está la diferencia: una cosa es un robot y otra, elementos robóticos que se implementen.

Sin embargo, para Chacón todo es posible. Para responder qué tan factible es que la ciencia ficción se convierta en realidad, solo se necesita superar una frase de tres palabras: falta de tecnología.

El material con el que podría fabricarse a Iron Man es un problema, pues se necesita que sea ligero y también resistente. La fibra de carbono es una opción, pero no se ha logrado obtener ese equilibrio para que, como sucede en la película, Tony Stark pelee con agilidad y también aguante caídas y golpes.

Solo queda apelar al refrán: "Imposible es solamente lo que nos toma más tiempo alcanzar".

Trajes de la vida real

La firma estadounidense Sideshow Collectibles presentó una réplica de la armadura de Iron Man de un metro ochenta de alto. Aunque The Iron Man Mark 42 no es usable, el cliente interesado puede disfrutar de los ojos, el reactor y las palmas que se iluminan con LED a un precio de USD 8 500.

El aficionado del filme Ryan Brooks creó el traje Mark V, que está construido con 4 000 piezas LEGO Technic y 483 piezas de poliestireno. Es de colección.

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