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Como parte de una marca o emblema aspiracional, gran parte de los activistas que ejercen sus protestas en la Red invocan al nombre de Anonymous como el distintivo golpe de efecto que se asocia ante las injusticias en el mundo moderno, especialmente de quienes luchan por la libertad en la Red.

Una muestra de ello es declararle la guerra a los narcos, oponerse a las deportaciones de inmigrantes ilegales en Estados Unidos y las críticas a la industria musical y cinematográfica por conflictos en el uso de los contenidos en la Red, las motivaciones de este colectivo hacker han sido de lo más variadas.

¿Quién es su líder? En realidad no hay una respuesta. Todos pueden ser parte de Anonymous, ya que cuentan con una estructura descentralizada, sin un referente o líder, permite que cualquier irrupción o ataque informático en nombre de una causa a favor de la libertad de Internet.

Sus herramientas y métodos tienen un común denominador en cada una de las acciones atribuidas al movimiento: ataques de denegación de servicio que ponen fuera de línea a los sitios webs acceso y, en algunos casos, la intromisión y puesta en línea de información personal.

En el tiempo quedaron sus inicios en los foros de Internet y las protestas con la controversial Iglesia de la Cienciología, una acción que puso en escena al movimiento con manifestaciones en las calles con ataques a los sitios webs de la organización.

De la mano de la máscara de Guy Fawkes, el carismático revolucionario aludido en la película ‘V de Venganza’, Anonymous comenzó a ser un emblema de protesta predilecto para causas que iban más allá de la libertad en Internet. Su naturaleza permite que sus activistas puedan resguardarse en el anonimato, sin una certeza concreta sobre la identidad de los integrantes del colectivo.

Este tipo de comportamientos lleva al movimiento a situaciones contradictorias, como los puntos de vista encontrados cuando un grupo intentó abogar por una campaña para poner fuera de servicio a red social Facebook por infringir las políticas de privacidad de los usuarios. En este punto, Anonymous no apoyó la iniciativa desde uno de los perfiles considerados como oficiales en Twitter.

Entonces, si hay voceros y ciertas vías de comunicación, ¿cuán cierto es que el colectivo hacker carece de jerarquías internas? Si bien las autoridades policiales han logrado dar con algunos responsables e integrantes de agrupaciones que invocaban a Anonymous, eso no impide que sigan existiendo campañas que ponen en manifiesto diversos mensajes de protesta en Internet en diversas partes del mundo.

A su vez, en torno a la organización comenzaron a surgir diferentes historias de personas que dicen ser integrantes de Anonymous y que cuentan sus experiencias dentro de la organización.

En esta historia tampoco faltan los arrepentidos que, a cambio de protección o una reducción en la condena, delatan a sus pares, como ocurrió con Héctor Xavier Monsegur, conocido como Sabu y señalado como el líder de Luzsec, una de las agrupaciones relacionadas con el colectivo hacker.

En toda acción que realiza este colectivo de piratas informáticos exponen su lema mundial con claridad: “El conocimiento es libre. Somos Anónimos. Somos Legión. No perdonamos. No olvidamos. ¡Esperadnos!”. Eso es Anonymous.

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