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Con la pérdida definitiva del primer microsatélite propio, Pegaso, lanzado en abril de este año y que significó una inversión de 700 000 dólares del Estado, la carrera espacial se interrumpe.

La Agencia Espacial Civil (Exa) dio esta semana por perdido de forma definitiva a Pegaso, un microsatélite de 10 por 10 centímetros y 1,2 kilogramos de peso, lanzado al espacio el pasado 25 de abril, tras sufrir una colisión el 23 de mayo con restos del cohete ruso Tsyklon 3.

Pero informó que planea poner en órbita otro satélite gemelo, Krysaor, en tres meses desde Dombrarovski, en Rusia.

Aunque, según la Agencia, Pegaso continúa en órbita y se espera que siga orbitando hasta el año 2023, el satélite es ahora basura espacial, pues tiene una “rotación incontrolada” y no hay posibilidad alguna de captar alguna señal del mismo.

Pegaso fue construido con una inversión de 700 000 dólares del estado ecuatoriano, más 80 000 dólares de la Agencia Espacial y otras empresas. Según informó la organización, ya se aplicó el seguro y se logró recuperar el dinero.

Con la puesta en órbita de Pegaso, Ecuador pasó a formar parte de la Space Faring Nations (Lista de Naciones Espaciales) de la Organización de las Naciones Unidas.

Pegaso fue lanzado desde China en un cohete no tripulado en una operación transmitida en vivo desde un centro de seguridad en la ciudad portuaria de Guayaquil, a la que asistió el presidente Rafael Correa.

El evento se organizó como una ceremonia con tintes patrióticos, pues además de ser transmitido en cadena nacional, se izó la bandera tricolor y se escucharon las notas del himno nacional transmitidas desde el mismo Pegaso: se trataba del primer satélite del país andino, el primer paso en la carrera espacial de Ecuador, como lo expresó Correa.

A pesar de la pérdida, la Agencia indicó que “esta experiencia le aporta a EXA y al estado nuevas tecnologías y conocimientos únicos que sólo podrían haberse adquirido en situaciones de emergencia, por lo cual ambos consideran un balance positivo en general de toda la experiencia del Proyecto Pegaso”.

El nanosatélite, íntegramente construido en Ecuador, llevaba a bordo una cámara que tenía previsto emitiría imágenes de la tierra en tiempo real como una herramienta educativa para tres colegios del país.

Sin embargo, según profesores de los establecimientos educativos las escasas imágenes que pudieron captar no tenían una buena calidad y no fueron de gran aporte.   Ronnie Nader, el primer cosmonauta del país y director de la división de operaciones espaciales de la Agencia Espacial, fue el ideólogo de Pegaso y ahora está enfocado en el lanzamiento del segundo satélite.

La noticia de la pérdida de Pegaso fue tendencia en la redes sociales donde cientos de personas emitieron comentarios irónicos y criticaron al gobierno por la inversión y la contrastaron con el discurso de Correa sobre la necesidad de dinero para inversión pública.

“Pegaso es más falso que el viaje a la luna. Fue muy útil la cortina de humo” , escribió el ecuatoriano Byron Segovia, mientras otra twittera, Amanda Hidalgo, consignó: “800mil en Pegaso pero hay que explotar el Yasuní para salir de la pobreza. Campeón”.   El ex presidente Abdalá Bucaram, asilado en Panamá, escribió en Twitter: “¨Dan por perdido a Pegaso? ¨Y los 800 000 dólares? ¨Hasta cuándo Correa dispone de los dineros del país y no pasa nada? Ladrones profesionales”.

Nicolás Vásquez, astrofísico de la Escuela Politécnica de Ecuador, dijo en entrevista con ANSA, que a pesar de la pérdida del satélite, se trata de “un inicio que permite dar a conocer que en Ecuador sí se puede hacer ciencia, sin tener que depender de otros países del primer mundo”.   “Es un inicio loable el haber lanzado a Pegaso, cuando se hace ciencia se aprende de los errores, sino no sería ciencia”, dijo Vásquez.

Además dijo que el monto invertido “es razonable”, porque “es mejor invertir en satélites, en iniciar una carrera espacial y mostrar a los ecuatorianos que se puede hacer ciencia, que seguir invirtiendo más dinero en estudiantes, en científicos que luego no retornan al país”.

Para Vásquez, se trata de un “primer paso que alguien tenía que dar”, pues “alguien tenía que empezar la carrera espacial y eso lo ha hecho Exa”.

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