Tema
Gustavo Estrada
martes 05/11/2013
Semillas escondidas de la violencia
Los fanáticos, en general, se ven a sí mismos como personas imparciales y razonables, y tienden a considerar que los intolerantes son los demás. Para los fanáticos sus dogmas son la doctrina auténtica y sus profetas, los mensajeros legítimos de la verdad revelada. Sus libros sagrados -sea el Nuevo Testamento, la Tora, el Corán o el Capital- son instrumentos de prueba científica y su contenido debe defenderse de los herejes, cuando no imponerse a los infieles.