Tiempo de lectura: 5' 0'' No. de palabras: 717

Noviembre de 1995. En esa fecha la vida de 21 personas dio un giro inesperado.

Se conocieron en el consultorio de Galo Garcés Barriga, ubicado en subsuelo de la Clínica Kennedy, en Guayaquil. Eran de Manabí, de Los Ríos, de Guayas… cada uno con su historia y con ganas de aliviar la insuficiencia renal crónica que los aquejaba.

Pero la hemodiálisis que buscaban para calmar su dolor se convirtió en el arma que poco a poco les arrebató la vida. En diciembre de ese año se confirmó el primer caso: la señora Josefina Ronquillo era portadora de VIH-sida.

Poco después, en enero de 1996, dos pacientes más contrajeron el virus. La lista subió a 20 afiliados del Seguro Social y un niño de 8 años, Carlitos Mora.

“La conclusión fue espantosa, lo que pasaba con nosotros, los pacientes, no se trataba de un accidente: era un contagio masivo de VIH-sida y hepatitis C”, escribió Carlitos en su libro: ‘21, Historia de un sobreviviente’.

En sus páginas describe los momentos cuando fue testigo de cómo lavaban los filtros, las líneas y cómo con una jeringa les suministraban medicamentos a todos.

A partir de ahí la historia de Carlitos deja de contarse en singular y su voz se convierte en la de sus 20 amigos. Uno ellos, el más especial, fue Roy Loor España. Este manabita lideró la lucha. Al poco tiempo de saber que era portador se despojó de su dolor y tomó fuerzas para iniciar la batalla.

  • Vídeo

Velorio y entierro de Carlitos Mora

Fue el último sobreviviente de las 21 personas contagiadas de sida en la clínica de Galo Garcés.


“Fue el que más luchó. Se encadenó en el Palacio de Carondelet, estuvo en huelgas, se desangró, pero no llegó la justicia”, dice Carmen Montesdeoca, su esposa.

Roy vivió ocho años con insuficiencia renal y cuatro con VIH. El 15 de septiembre de 1999, cuando salía de su última hemodiálisis, murió. “Para Roy, Carlitos era su inspiración. Decía que un adulto podría soportar una enfermedad tan terrible, pero un niño… Eso lo motivó a pelear”.

Carlitos tenía 15 años cuando fue a su sepelio. Ayer, Carmen cumplió la promesa de ver por última vez al niño que se convirtió en hombre en esta historia.

Laura Villaprado vivió dos realidades: vio crecer a Carlitos y decaer a su esposo, Haroldo Saltos. “Mi esposo llegó con esperanza, tenía la posibilidad de un trasplante renal, pero cayó en manos de Garcés”. Este 14 de noviembre, Saltos, uno de los luchadores, cumplirá 10 años de fallecido. El VIH lo deterioró rápidamente.

Miguel perdió a su hermano a causa del VIH. Fue en mayo del 2002. La huella que dejó en su familia la discriminación al conocer que era portador del virus persiste hasta hoy. Por eso prefiere no dar su apellido.

“Él no quería que su hijo supiera que tenía VIH y hasta ahora no lo sabe”, cuenta el hombre de 50 años mientras desliza su mano por las gasas que cubren su brazo izquierdo. Él también sufre insuficiencia renal crónica. “Vi a mi hermano conectado a una máquina. Ahora me tocó a mí, es algo hereditario. Pero no quiero morir sin ver que se haga justicia”.

Betty Valdivieso repite la misma palabra en cada conversación. La escuchó muchas veces de su padre, Luis Valdivieso Morán, quien murió en septiembre de 1996. “Pasamos por tantos juicios, hubo más de 15 demandas. Todo prescribió, nadie se responsabilizó de las 21 muertes”.

Guillermo Vera fue el primero en despedirse. Luego fue el turno de Francisco Villegas. El tercero fue Luis Valdivieso. Le siguieron Washington Salazar, César Arellano, Luis Díaz, José Chávez y Alberto Canchong, Pedro Bermeo y José García, y Dianita Armijos, quien murió a los 18 años.

Roy Loor, Freddy Alvarado, Héctor Alvarado, Manuel López, Wilfrido Armijos, Josefina Ronquillo, Haroldo Saltos, Froilán Vargas. Sus nombres están grabados en las páginas del libro.

Andrés Benítez Villamar fue el último amigo que perdió Carlitos. La noticia de su muerte le llegó una madrugada de mayo del 2004. “Luchó hasta el fin y dejó a cargo a Carlitos. Ya son 16 años, ellos ya no están, pero nos enseñaron a no desmayar”, dice Carmen Eleno, viuda de Benítez.

Califique
2
( votos)