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En sus primeros días, la tos ferina se presenta como un inocente catarro. Luego se apodera de su víctima y no le da tregua, la hostiga con violentos y prolongados accesos de tos. Estos angustiantes episodios son más frecuentes por las noches y pueden estar acompañados de vómito y sibilancias.

Estos son los síntomas que ayudan a identificar esta patología que ataca al tracto respiratorio y es causada por una bacteria llamada Bordetella Pertussis.

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta afección está reapareciendo en América Latina. En los últimos años , el número de casos se duplicó y se registraron más de 21 000 personas infectadas en la región.

Álvaro Calero, pedíatra neonatólogo, explica que las cifras son alarmantes y que este incremento de casos se debe, principalmente, a la pérdida de efectividad de la vacuna después de los 10 años de haber sido aplicada.

Esta enfermedad es altamente contagiosa. Carlos Paguay, neumólogo del Hospital de Especialidades San Bartolo, comenta que se transmite al hablar, toser o estornudar y que el período de incubación de la infección dura aproximadamente de 9 a 10 días.

En los niños esta infección puede ser letal. Entre el cuatro y ocho por ciento de los bebés, menores de 6 meses, que contraen la bacteria fallecen por complicaciones como neumonía, encefalopatías o crisis compulsivas.

Según Paguay, la neumonía se origina porque la bacteria es muy tóxica y ocasiona daños estructurales en el epitelio bronquial y en el cilio traqueal (ver infografía). El deterioro de estos elementos puede provocar posteriormente, el desarrollo de fibrosis pulmonar, un daño en los tejidos profundos de los pulmones que dificulta la respiración.

Las complicaciones también pueden llegar al cerebro, aunque es menos frecuente. Los constantes ataques de tos pueden dañar la corteza cerebral, a falta de oxigenación. William Luguasi, neurólogo, dice que “menos del uno por ciento de los pacientes sufre estas manifestaciones”.

Sin embargo, cuando la tos ferina avanza hasta el nivel cerebral, se produce un trastorno neurológico que hace que los niños sean más susceptibles a convulsionar.

El único tratamiento con el que se cuenta para evitar que la patología llegue a esos extremos es el uso de antibióticos, que se deben administrar cuando aparezcan las primeras señales de la enfermedad. Calero explica que ante el peligro de un rebrote de esta epidemia es necesario crear planes de acción, basados en el cumplimiento del cuadro de vacunas contra esta afección y su refuerzo en la adolescencia o adultez.

Previene, además, de la estrategia capullo, que consiste en la inmunización de los padres, abuelos, hermanos, cuidadores y profesionales de la salud.

Esta táctica incluye a las mujeres embarazadas a partir de la semana 20 y en las que han dado a luz, antes de abandonar el centro de salud. Así la protección será doble y se podrá evitar que los niños sean vulnerables al contagio.

La tos ferina se considera la tercera causa de muerte prevenible en el mundo. Por esto la Fundación Panamericana de la Salud (Pahef, por sus siglas en inglés) declaró el pasado 25 de septiembre el Día Latinoamericano de la Lucha contra la Pertussis.

El objetivo es erradicar el número de casos de tos ferina en la región. Ecuador es el país con uno de los registros más bajos del continente. Sin embargo, el número de pacientes contagiados aumentó de 3, en el 2011, a 9 en el 2012.

Casos más sonados

En Brasil, hasta agosto  del 2012 se había registrado un total de 1 723 casos de pertussis, de los cuales 33 resultaron mortales.    

En Chile, en el 2011 se  presentaron 2 581 casos de pertussis en el país, más de la mitad en niños menores de 1  año.

En Argentina, en el 2011,   se registraron 7 967 casos y murieron 70 lactantes. 

Haga click aquí para ver la infografía.

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