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La presencia de tejido mamario ectópico o fuera de lugar es frecuente entre las mujeres. Este crecimiento inusual se conoce como mama accesoria o aberrante y se hace más visible durante la lactancia, porque se llena de leche y aumenta de tamaño. La literatura médica dice que este desorden congénito aparece en el 1 ó 2% de la población femenina y también reporta una mínima incidencia en hombres con antecedentes de ginecomastia (presencia de glándula mamaria).

Generalmente crece debajo de las axilas, pero puede aparecer a lo largo de toda la línea mamaria que va de la ingle a la axila. El mastólogo Germán Cisneros del Hospital Eugenio Espejo de Quito, dice que esto es un “recuerdo genético de cuando éramos mamíferos inferiores”. Para explicarse mejor añade que es como “los animales domésticos que tienen varios pares de mamas”.

Una joven madre de 32 años, quien pide ocultar su identidad, se sometió hace poco a una cirugía para extirpar el tejido mamario que le creció debajo de la axila después de su último parto. “Mi segundo hijo tuvo una cirugía y no le pude dar de lactar durante un tiempo, fue entonces cuando el bulto debajo de mi axila empezó a crecer y alcanzó el tamaño de una naranja pequeña”, cuenta.

Las personas de su entorno le convencieron de que el bulto era normal y que había aparecido por la leche acumulada. Por eso no acudió al médico y soportó el dolor hasta cuando pudo retomar la lactancia. En este período, la masa redujo de tamaño hasta quedar como un limón.

Esta mujer no reportó nada al médico porque el dolor desapareció, pero al cabo de tres años tuvo que buscar ayuda profesional porque la masa volvió a crecer y el simple roce del sostén le causaba molestias, sobre todo, cuando iba a tener su ciclo menstrual.

Al diagnóstico de la mama aberrante se llega mediante un eco mamario que confirma la presencia de tejido mamario. Este diagnóstico sorprendió a la paciente entrevistada que no había oído de esto antes. En su recuerdo solo estaba el comentario que alguna vez le hicieron en una sala de depilación. Le dijeron que esa mancha que tenía en la axila, y que ella creía que era un lunar, era un pezón.

Cisneros prefiere usar el término mama supernumeraria, también reconocido en la literatura médica. “Es un tema semántico, un accesorio es algo que se usa y entonces podríamos decir que una mujer podría amamantar con la mama accesoria, pero no es así. Por eso es más preciso hablar de la mama supernumeraria para explicar que está demás, que no sirve y que sobra”.

La intervención quirúrgica es el único tratamiento posible para la mama accesoria. La operación para retirar el tejido mamario dura entre una hora y una hora y media. La herida varía en función del tamaño de la mama y los cirujanos cuidan también de recortar el exceso de piel que se ha generado por el crecimiento de la mama. La cirugía tiene una recuperación rápida; en un lapso de cinco días se puede volver a las actividades rutinarias.

Pero muy pocas mujeres llegan al quirófano y se acostumbran a vivir con la mama accesoria. El ginecólogo Fredy Carrera, quien atiende en la Clínica de los Valles, en sus 10 años de carrera ha diagnosticado uno o dos casos por año de mama aberrante, pero solo conoce a tres mujeres que se sometieron a la intervención.

El costo de esta cirugía está sobre los USD 1 000 y puede subir dependiendo de la cantidad de tejido que haya que retirar. Los especialistas aconsejan la cirugía por motivos estéticos y para evitar las molestias durante la lactancia y previo al ciclo menstrual. Pero conservar la mama accesoria no entraña ningún riesgo de salud, a menos que la persona tenga antecedentes familiares de cáncer de seno. “En ese caso, el riesgo es que haya más tejido mamario que pueda enfermar”, explica el mastólogo Cisneros y añade que a la hora de explorar el tejido mamario habría que tomar en cuenta esas otras zonas, como la axila, donde está presente.

Malformaciones

La existencia de tejido mamario en algún punto del cordón o línea mamaria  se clasifica por la presencia o no de areola mamaria, pezón y tejido glandular. La presencia de varias mamas  se llama polimastia y de varios pezones, politelia.  

Las mamas accesorias de la polimastia están sujetas a los mismos cambios hormonales, de hecho es raro que aparezcan  antes de la pubertad, pero son más  frecuentes  en el embarazo y la lactancia.

También se   pueden desarrollar enfermedades con la misma incidencia que las mamas normales como fibroadenomas, quistes, mastitis y  abscesos. Depende de los antecedentes del paciente.

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