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Los tatuajes con el nombre del ser amado o la banda de rock preferida, con diseños de fantasía o motivos religiosos parecen encaminarse a ser tema del pasado, aun cuando estén sobre los cuerpos de celebridades como Angelina Jolie o David Beckham, pues la moda ahora es el “tattoo” médico.

La tendencia comenzó en Estados Unidos, donde cada vez más personas con alergias graves o patologías como diabetes eligen al propio cuerpo como portador para ese aviso, como alternativa a métodos tradicionales como lo son medallas o brazaletes que indican cómo proceder y a quién acudir ante una emergencia.

Y así eligen escribir en el propio cuerpo su afección para que, ante una crisis por ejemplo, no le sean suministrados fármacos equivocados que pudieran agravar más aún el cuadro, señaló el periódico inglés The Independent.

También comenzó a usarse el tatuaje para dar instrucción a paramédicos, como la de “no reanimar”, inscripta sobre el pecho.

Se trata de una forma más bien utilitaria del tatuaje, práctica que se registra desde tiempos neolíticos y asociada más a un sentido ornamental, identitario de una tribu y hasta social, al ser indicador del rango que se tenía en una comunidad.

Fue en el siglo XIX que el tatuaje llegó a Occidente, que lo adoptó mayormente con fines estéticos o sentimentales.

Aunque el tatuaje médico parece ser un fenómeno que concierne a Estados Unidos, una variante surgió en Italia en el último tiempo.

“Todavía no hay personas que piden el tatuaje médico en el país, pero en los últimos dos años algunos jóvenes comenzaron a tatuarse el grupo sanguíneo, porque piensan que puede ser una información útil en caso de accidente”, dijo el cirujano plástico Ezio Nicodemi (Universidad de Roma), miembro de la Sociedad italiana de cirugía plástica reconstructiva y estética.

Pero aun la precaución de los tatuados, los centros de trasfusión conservan como norma la costumbre de hacer el test de grupo sanguíneo, “para saber la verdad”, dijo.

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