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Con una cinta métrica mide la circunferencia de la parte superior de la pierna de su paciente. Édison Álvarez, terapista ocupacional, se asegura de la medida y la anota en un cuaderno. Luego realiza el mismo procedimiento con el final del muñón de Diego Criollo. El paciente tiene 23 años y hace tres perdió casi toda su pierna izquierda.

Sentado en la Sala de Medición del Taller de Prótesis y Órtesis del Hospital Eugenio Espejo (HEE) de Quito, Diego aguarda a que le tomen las medidas para su prótesis. Mientras Álvarez ingresa la información en una computadora, a un sistema llamado CAD-CAM, el paciente cuenta que es de Tulcán y que llegó hasta el hospital HEE por una prescripción que hizo un médico de su ciudad.

El año pasado, la Misión Solidaria Manuela Espejo de la Vicepresidencia lo visitó y tomó sus datos. Hace un mes lo llamaron para que se acercara al Hospital Luis G. Dávila, en Tulcán, donde un doctor le hizo una valoración médica para verificar si aplicaba para una prótesis. Postuló y le indicaron que debía acercarse al HEE para continuar con el procedimiento.

Diego, junto con su esposa y padre, llegó ayer a Quito para ser atendido. Antes de la medición de su muñón y otra pierna, tuvo una valoración con la fisiatra Patricia Vasco, quien comprobó si la prescripción del hospital de Tulcán estaba correcta.

Mientras Diego espera sentado en la sala de medición, Álvarez envía por correo la información de sus medidas que, gracias al sistema CAD-CAM, ha dibujado una estructura en 3D que será la base para construir la prótesis del paciente.

En el segundo piso funciona una parte del taller donde hay una máquina que elabora el molde “positivo” de lo que será la ortopedia. En esta estructura de poliuretano se coloca un plástico termoformato que da forma al socket -la parte de la prótesis que se conecta con el muñón-.

En el taller, 11 técnicos se encargan de pulir el socket, luego conectarlo con el tubo de la otra parte de la prótesis, recubrirlo con esponja hasta que esté listo.

Álex Camacho, doctor y secretario General de la Vicepresidencia, explica que antes de estos talleres de prótesis y órtesis, en el país solo existían iniciativas privadas y muy pocas públicas que las elaboraban. Durante las visitas de la Misión Manuela Espejo, se entregaron cerca de 1200 prótesis. “Como la producción era muy limitada, no cubría la demanda. Para cubrir esa brecha vimos la necesidad de crear nuestras propias prótesis”. El sistema CAD-CAM permite elaborar cerca de 300 prótesis mensuales (una cada cinco horas) La inversión de este programa es de USD 4 millones.

Quito, Guayaquil y Loja cuentan con estos talleres, que se inauguran oficialmente hoy aunque ya estaban operativos desde el 1 de octubre.

Diego, entusiasmado, cuenta que hoy que regresa a Tulcán, donde comenzará con una terapia física para adaptarse a su nueva prótesis.

Sobre el programa

Existe una demanda de 4 606 personas a escala nacional. Se espera que esta primera fase de entrega se extienda hasta diciembre del 2013.
 
Los tres talleres, en conjunto, están en capacidad de producir 300 prótesis mensuales. El tiempo de elaboración de cada una depende de la complejidad de la prótesis.

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