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Guantes de látex, lubricante y el dedo índice. Es todo lo que necesita el urólogo Iván Flores Recalde para un examen infalible: el tacto rectal. El paciente de las 16:00 tiene 57 años. Antes acudió a consulta por un problema con su órgano sexual. Esta vez, Flores revisará su próstata.

El hombre, delgado y canoso, entra en el consultorio. En su rostro hay tensión. Flores le pide que le comente sus molestias, mientras toma nota en su computadora: "dificultad al orinar". Acaba de teclear. Se levanta del asiento y, sin gesto alguno, le pide que se acerque a la camilla y se suba a la grada negra. El paciente asiente.

-Baje su pantalón y coloque sus codos sobre la camilla.

Las manos del visitante se vuelven torpes. Se demora en zafar la hebilla de la correa, pero lo consigue. Cuando está en la posición correcta, escucha el chasquido del guante. Flores coloca un poco de lubricante en la zona anal, le pide que puje e introduce su dedo. Se escucha un leve quejido.

- ¡Tranquilo!, dice Flores.

Treinta segundos después, le pide que se vista. La prueba terminó. Para el especialista este proceso es mecánico. En el día atiende 33 pacientes. El 60% de ellos acude por el examen prostático.

Con esta inspección, dice Flores, se puede palpar la glándula directamente y eso es importante. Al lograr esto, un urólogo puede identificar, con el tacto, la consistencia de la glándula, que puede ser adenomatosa, fibrosa o leñosa.

Para sacar esta conclusión, explica Flores, es necesario comparar la dureza con algunas cosas de la vida cotidiana. Cuando una próstata está bien, es fría y suave como la eminencia telar (el triángulo de la palma de la mano que se inicia en la base del pulgar).

Si es fibrosa, la sensación es la misma que al tocar un callo del pie. Y si se encaja en la clasificación de leñosa, tiene la dureza de la madera. Estos dos casos son una alerta. El tacto rectal, además, permite medir el tamaño de la próstata. La unidad métrica de los urólogos es el pulpejo del dedo (huella digital). Cada uno equivale a 10 gramos. El tamaño normal de una próstata se compara al de una nuez (20 gramos), aunque puede crecer y llegar a ser como una naranja.

Según Francisco Cornejo Proaño, presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Urología, con el tacto rectal es posible detectar hasta los tumores más pequeños. Esto, según el médico, facilita un diagnóstico temprano de cualquiera de los males en la próstata: un proceso inflamatorio, un crecimiento benigno o un tumor maligno.

Entre más rápido se detecte cualquiera de estas enfermedades, mejor será la respuesta a los tratamientos y mayor la calidad de vida del paciente, dice Cornejo. Para reafirmar la valoración que se consigue a través de la exploración manual, existen exámenes adicionales que pueden aportar.

El antígeno prostático específico es uno de ellos. Solo se requiere una muestra de sangre. Este test busca medir los niveles de una proteína que solo se produce en la próstata. La elevación de la concentración de esta proteína en la sangre indica que algo no está funcionando bien con la glándula.

El incremento en la producción proteínica puede ser consecuencia de la presencia de un tumor, de procesos inflamatorios, del uso de sondas y más. También se puede alterar por la actividad sexual.

Otro método para completar el diagnóstico es el eco prostático. Flores menciona que es útil para determinar la retención urinaria.

En algunos casos se emplean los tres. El problema, según Cornejo, es que existen muchos tabúes alrededor del tacto rectal. La mayoría tiene que ver con una supuesta afectación a la 'hombría'. Los demás están relacionados al tiempo de duración del examen y al dolor que puede provocar el profesional.

Estas ideas erradas pueden retrasar la visita al urólogo y causar daños irreversibles. Según Cornejo, lo peor del cáncer de próstata es que los síntomas aparecen en etapas avanzadas. Según el INEC, en el 2011 se reportaron 856 muertes por tumor de próstata.

La Sociedad Ecuatoriana de Urología realiza una campaña: habilitó un número telefónico para reservar turno y acceder a chequeos gratuitos. 2 200 citas asignadas en el país se agotaron este mes.

Testimonios / El tacto rectal no los intimidó

Geovanni Malla Empresario, 57 años
Me enteré de la campaña impulsada por la Sociedad Ecuatoriana de Urología a través de un recorte de prensa. Tengo mi pequeña empresa pero también soy atleta.

Me gusta mucho hacer deportes. Es la primera vez que vengo al chequeo. Sé que es importante la prevención. Mi padre tuvo problemas para orinar más de 10 años pero cuando le detectaron el tumor no quiso operarse. Le habían dicho que podía sufrir disfunción eréctil y como era un bandido no quería correr ese riesgo. Mi hermano y yo no queremos repetir la misma historia. Por eso, asistimos juntos al control.

José Galarza Peluquero, 62 años
Vengo de una familia muy saludable. Mi padre tiene 93 años y no toma pastillas para la presión. Sin embargo, creo que es necesaria la prevención. Un día en mi trabajo estaba leyendo el periódico y me enteré de los chequeos gratuitos.

Hace cuatro años que me realicé el último y me encontraron un poco de inflamación, nada grave. Había escuchado que el examen era molestoso, pero en realidad es tolerable.

Valoro mucho esta iniciativa. Creo que deberían existir más programas de este tipo. A mí me asignaron un turno en una clínica cerca de mi domicilio, en Chillogallo, al sur de Quito.

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