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No es parte del horario. Tampoco aparece en los libros. Cuando a Karina le preguntan qué tanto conoce de sexualidad se sonroja. “...los órganos reproductivos, la fecundación, los métodos anticonceptivos… Eso vi en ciencias naturales”, dice la joven de 15 años.

En cambio Juan, de 16 años, habla más abiertamente del tema. “Si a un hombre le atrae una mujer entonces lo hacen. Claro, con precaución”. No lo aprendió en el colegio ni en casa con sus padres. Fue en conversaciones con sus amigos y en parte en Internet.

Poco se habla de sexualidad en el aula, según estos adolescentes. Esto pese a que en 1998 se emitió la Ley sobre la Educación de la Sexualidad, que fijó el tema como “un eje transversal de los programas de estudio en todos los centros educativos”, del país.

Además, menciona a los padres como “orientadores netos de sus hijos” y al Ministerio de Educación como el encargado de elaborar “planes abiertos y flexibles”.

En el 2003 surgió el Programa Nacional de Educación para la Sexualidad y el Amor (Pronesa). Equidad de género, educación sexual y derechos fueron sus ejes. Su última revisión fue en el 2008.

Actualmente el tema es parte de la agenda del Buen Vivir. “La meta es preparar al adolescente para asumir con responsabilidad su sexualidad”, dice Olga Franco, coordinadora de Orientación para la Sexualidad de la Dirección de Educación del Guayas.

Para llevar el mensaje, Franco detalla que los planteles tienen la libertad de escoger la forma: una materia, un taller o foro. La técnica está ligada al autocuidado, valores y el uso de anticonceptivos.

Pero en la práctica los jóvenes sienten que la sexualidad se trata superficialmente. “El discurso de los profesores es: tengan sexo pero con condón. Y no saben qué pensamos, por eso luego suceden cosas como el video del baile que circuló en estos días”, dice Mayra, del Movimiento de Niños Niñas y Adolescentes de Guayaquil.

Su compañero Héctor resume su postura en pocas palabras: “ faltan comprensión y orientación”.

Eva Cevallos, directora del departamento de Salud Mental de la Dirección de Salud del Guayas, afirma que el enfoque de sexualidad en el aula se aleja de la realidad de los jóvenes. “Hay un sesgo moralista y de carácter anatómico, fisiológico. La sexualidad no es solo la relación sexual. Está el enamoramiento, en la interacción”.

Y recalca que el tema se debe reforzar aún más en cuanto a equidad. “La sexualidad no es instintiva, porque entonces se ve a la mujer como un objeto y al hombre como un ser descontrolado”.

Iris Balarezo, responsable del Centro de Adolescentes Promoviendo un Futuro Seguro, recomienda no solo hablar de sexualidad en la adolescencia, sino desde la niñez. Conocer el cuerpo, sus sensaciones y su respeto son los temas que plantea. “No podemos ponernos la venda en los ojos y decir los chicos no tienen sexo. Hay niños de 10 años que ya están teniendo relaciones sexuales”.

El plan de Educación

El área de Orientación de para la Sexualidad dirige talleres con maestros. Pero aún no llegan a todos los planteles.

La escuela para padres es parte del programa. Actualmente se dan charlas en los colegios fiscales de Guayaquil.

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