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Dejar el modelo de investigación de hace 90 años y aplicar uno moderno. Esa es la meta del Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública (Inspi), uno de los entes que reemplaza al tradicional Instituto de Higiene Leopoldo Izquieta Pérez.

Ayer, en Guayaquil, el Ministerio de Salud oficializó el cambio. Juan Carlos Pérez, director del Inspi, dijo que las áreas de Bacteriología, Virología y Parasitología -que por 70 años fueron el fuerte del INH- serán relevadas para enfocarse en investigar males actuales como diabetes e hipertensión.

Además fortalecerán a la Empresa Pública de Fármacos (Enfarma). Según Pérez, esperan elaborar medicinas “para no ser solo importadores”.

La agenda de trabajo del Inspi la coordinará la Secretaría de Educción Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt). Por ahora, esta entidad aportó USD 1,8 millones para el análisis de vectores.

En cuanto a infraestructura, en Guayaquil, Quito, Cuenca y Tena se construirán laboratorios de cuarto y tercer niveles. Y en la Ciudad del Conocimiento de Yachay se levantará un Complejo de Investigación.

Para colaborar con el Inspi, Pérez indicó que reclutarán a los becarios de la Senescyt. “En estos días llegará un grupo que realizó maestrías en universidades del exterior”.

El 30 de agosto, el presidente Rafael Correa firmó el Decreto Ejecutivo Nº 1290. Así se autorizó dividir al INH en el Inspi y en la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (Arcsa).

Norma Armas, subsecretaria de Vigilancia de Salud Pública, explicó que esta última se encargará de emitir los registros sanitarios y controlará los lugares donde se producen fármacos, alimentos, insumos de limpieza y otros para el consumo.

Al año, en promedio, el antiguo INH tramitaba alrededor de 30 000 registros. Con la nueva entidad se fortalecerá el control posregistro, por medio de inspectores que analizarán los productos en percha, según detalló la Subsecretaria.

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