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Un letrero grande de color azul está ubicado en el patio principal de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Cuenca. Allí se anuncia que está prohibido fumar en esas instalaciones.

A pocos pasos, varios alumnos encienden sus cigarrillos. Uno de ellos es Esteban (nombre protegido), de 19 años. Según él, lo hace porque siente frío y “al fumar mi cuerpo se abriga”. Él trata de esconder su tabaco para que sus profesores no le observen.

En cambio, su amiga Leonela (nombre protegido), 22 años, fuma sin inmutarse. Está convencida que la Ley Antitabaco le protege porque determina que debe existir un espacio en la universidad para los fumadores. Ella estudia Jurisprudencia.

Según Gladys Pacheco, trabajadora social de la Dirección de Salud de Cuenca, desde el 27 de febrero pasado se aprobó el reglamento para la aplicación de la denominada Ley Antitabaco, que está vigente desde julio del 2011. Ese reglamento, dice, ocasionó inconvenientes en Cuenca porque ya contaba desde junio del año pasado con una Ordenanza en la que se declaró libre de humo.

Los inconvenientes se presentaron en espacios como universidades y hoteles, donde estaba prohibido fumar, según la Ordenanza, pero con el reglamento se permitió hacerlo solo en ciertos lugares.

Leonela y Esteban no saben en qué espacio del centro universitario pueden fumar, porque todavía no se ha determinado.

En ese reglamento se fijó que un 5% de los campus universitarios sean destinados a los fumadores. Igual situación ocurre en los hoteles. En los pasillos y en las habitaciones de la Posada del Ángel, ubicada en el Centro Histórico de Cuenca, existen letreros donde se prohíbe fumar. Pero el reglamento autoriza que en el 10% de los hoteles se permita fumar.

La edil cuencana María Cecilia Alvarado (PAIS), coincide con Pacheco. Para ella, la Ordenanza prohíbe fumar en los estadios y el reglamento lo permite. “Esperaba una norma más ambiciosa”.

Cuenca fue la primera ciudad del país en ser declarada libre de humo. Para Pacheco, la Ordenanza está más estructurada que el reglamento. “Gracias a esa norma y al trabajo interinstitucional (Consejo de Salud, direcciones de Salud y Educación, colegios de profesionales…) se logró una mayor conciencia entre los cuencanos sobre el tabaco”.

En discotecas y bares cuencanos como Senze, Chiplote y Gabia, sus dueños están pendientes de que las personas no fumen en el interior, para no ser amonestados, multados o clausurados. A Marlon Castro le gusta visitar la discoteca Senze. “Para evitar problemas fumo afuera. Hay controles adentro y no venden tabacos”.

En Cuenca, 263 instituciones públicas fueron declaradas libres de humo hasta inicios de este mes. Entre otras, el Municipio, el Servicio de Rentas Internas (SRI) y la Universidad Politécnica Salesiana. En todas hay rótulos que anuncian la prohibición.

Una situación similar se cumple en la mayoría de colegios para evitar sanciones. A inicios del 2011, el Colegio Benigno Malo fue amonestado por la Dirección de Salud porque un grupo de profesores estaba fumando en el bar de la institución. Ese local fue cerrado durante tres días.

En la actualidad no existe ni un solo cenicero. Según su administrador, Paúl Márquez, antes el ambiente estaba contaminado y solo venían a fumar.

Para el director del Consejo Municipal de Salud, Patricio Luzuriaga, en Cuenca existe conciencia para respetar los espacios libres de humo. Él dice que se realizó una campaña de información, y desde enero pasado se implementaron multas que van de USD 292 a 2 920. Incluso hay clausuras temporales de los locales durante 15 ó 30 días. Pero hasta ahora no hay sanciones.

Él no está descontento con el reglamento, porque cree que es un primer paso para los cambios. Pero cree que se requiere una aclaración sobre la participación de los gobiernos locales y falta regular la publicidad en los espacios abiertos y en páginas web.

El reglamento también genera inquietud en San Miguel de Urcuquí (Imbabura). Según el alcalde, Nelson Navarrete, el reglamento es un retroceso porque no se consideraron a cantones como Cuenca, Azogues, Portoviejo, Zamora, Machala, Ponce Enríquez, que ya tenían una norma que las declaraba libres de humo. “El reglamento es permisivo en los controles y sanciones, concentrando la responsabilidad solo en el Ministerio de Salud”.

Sobre este tema, Hugo Noboa, vicepresidente del Comité Interinstitucional del Ministerio de Salud (MSP), no está de acuerdo. Noboa compara el reglamento con la Ley de Defensa del Consumidor del 2006, que permitía fumar en bares, discotecas y restaurantes y “ahora eso ya no sucede”.

Noboa dice que es un proceso y que el reglamento apunta a cambios que beneficien a la población. Según él, como Ministerio les hubiera gustado que los cigarrillos no se puedan vender por unidades, pero agrega que en la Asamblea existió oposición, argumentando que los comerciantes informales salían perjudicados si se aplicaba la prohibición.

Dos investigaciones

La Fundación  Ecuatoriana de Salud Respiratoria realiza    estudios de los niveles de contaminación por el tabaco en Cuenca. En el 2010 se  determinó que de  17 espacios monitoreados, 11 tenían niveles de contaminación alto.

 El año pasado, de 15 lugares  solo dos estaban  en rango peligroso.

Un estudio realizado en el 2011, por el investigador argentino Mario Virgolini,  determinó que el consumo de tabaco en el país  causa  la  muerte de 2 800 personas al  año,  y 3  100 si se incluye la exposición al humo de tabaco.

La representante de la Alianza Antitabaco, Rocío Vaca, cree que el reglamento deja  vacíos que no favorecen a la acción pública y  abre posibilidades para que se inventen estrategias que interfieran con el cumplimiento de los espacios libres de humo.

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