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La importancia de la claridad en la comunicación entre el médico y su paciente es fundamental. En este sentido, la receta representa un resumen del diagnóstico, pronóstico y tratamiento de la enfermedad del paciente realizado por el galeno.

Ese es el papel del doctor: aliviar o restablecer la salud del enfermo. Sin embargo, la receta puede ser inútil si no se instruye debidamente y si el paciente no toma la receta con seriedad y siguiendo las indicaciones al pie de la letra.

“Es fundamental una buena comunicación entre el paciente y el médico. La receta procura garantizar la salud”, sostiene Jaime Jaque, médico particular.

Ahora, la norma exige que los doctores, al escribir las recetas, deben poner el nombre del fármaco y entre paréntesis su genérico. Los precios son diversos. “La venta con receta garantizará que en las farmacias se entregará la medicina adecuada y que el paciente recibirá lo que necesita”.

Es preferible que la receta sea escrita en letra legible para evitar confusiones al momento de la adquisición y entrega del fármaco.

Y como las recetas son documentos médico-legales, deben escribirse con tinta indeleble. También es buena costumbre que el doctor guarde una copia en sus archivos, que lo protege legalmente y completa el registro del tratamiento.


Tipos de receta

La simple es una orden suscrita por un cirujano, dentista, veterinario u otro profesional legalmente habilitado para hacerlo, con el fin de que cualquier medicamento o mezcla de ellos sea dispensada conforme a lo señalado por el profesional que la extiende.

La receta magistral es aquella en la que se prescribe una fórmula especial para un determinado paciente, la que debe elaborarse en el momento de su presentación.

Receta retenida es aquella en la que se prescriben productos sujetos a control de venta y ella deberá archivarse en el establecimiento.

También se expenden productos psicotrópicos. Estos son controlados en el país por el Instituto Nacional de Higiene y Medicina Tropical Izquieta Pérez. Es distribuida a médicos bajo una tabla de control y se usa exclusivamente para pacientes especiales, tratados, por ejemplo, por psiquiatras.

Existen los medicamentos que son elaborados en boticas. Estos llevan la firma de responsabilidad del médico que pidió la fórmula para un tratamiento concreto y de mayor cuidado.

La confección de una receta sigue un esquema definido que facilita su interpretación. Este esquema es esencialmente el mismo si la receta abarca una sola medicina o una mezcla de dos o más fármacos.

Las abreviaturas deben evitarse porque su uso trae frecuentes errores. Cuando se desea escribir dos o más medicamentos en la misma prescripción, el nombre y la cantidad de cada una se colocan juntos en un renglón separado, por debajo del anterior. Los nombres de los remedios se escriben con mayúscula.
Es imperativo que el instructivo de consumo del medicamento también sea claro, para que el paciente pueda cumplir al pie de la letra.

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