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Pedro S. vivió varios años con una enfermedad silenciosa. Ningún síntoma era evidente al principio pero paulatinamente comenzó a perder peso sin razón alguna, su buen apetito desapareció y su falta de alimentación le generó debilidad. Ya no tenía la fuerza y la energía que lo caracterizaban.

Pedro S. tiene 45 años y hace poco tiempo le detectaron cáncer de páncreas. Su oncólogo le indicó que la enfermedad se encuentra en estado avanzado. Ahora se somete a quimioterapias para luchar contra la enfermedad.

Pedro cuenta que lo primero que su médico le indicó son los efectos secundarios que produciría este tratamiento y la necesidad de alimentarse bien para afrontar exitosamente la quimioterapia.

La especialista en oncología clínica Melva Chusino señala que la quimioterapia, además de destruir las células malignas también destruye las células normales y entre ellas están las del sistema digestivo, lo que produce alteración en el apetito de los pacientes y su capacidad de alimentarse.

La especialista explica que se deben tomar prevenciones para que los efectos secundarios de la quimioterapia, como diarrea, náuseas y llagas en la boca, sean mínimos. Los cuidados comienzan atendiendo la boca.

La quimioterapia produce sequedad de las mucosas en general y puede generar que los pacientes no se alimenten bien, porque pueden sufrir alteraciones en la forma en que perciben los sabores, los olores y las texturas durante el tratamiento.

Añade también que la quimioterapia tiene su efecto máximo a partir del séptimo día de tratamiento hasta el día 15. Poco a poco el efecto de las medicinas comienza a disminuir en el organismo y el paciente comienza a mejorar y puede comer mejor.

Durante estos días críticos de la terapia, es decir la segunda y tercera semanas, se debe manejar una dieta muy especial. Las grasas, los embutidos, los enlatados, los condimentos, el azúcar procesada y las gaseosas son alimentos prohibidos durante esta etapa.

La dieta debe ser muy blanda y el paciente debe ingerir sobre todo frutas y vegetales.

Chusino añade que es preferible reducir las carnes rojas a un mínimo de una vez a la semana, y se debe aumentar la ingesta de carnes blancas como pollo, pescado, conejo o pavo.

El oncólogo René Muñoz señala que es importante que el paciente siga una dieta balanceada y sana, principalmente a base de proteínas, carbohidratos, buenas grasas y líquidos. Recomienda ocho vasos de agua al día porque la quimioterapia deshidrata al cuerpo. Estos grupos de alimentos son pilares para mantener un correcto estado nutricional durante todo el tratamiento y posterior a aquel.

La intolerancia a los alimentos es común durante el proceso. El secreto está en reducir las porciones de comida y aumentar la regularidad de ingesta de alimentos, es decir, alimentar al paciente entre cinco y seis veces al día.

Muñoz añade que no se puede generalizar una dieta porque depende mucho de cómo responde cada paciente al tratamiento; en algunos habrá que reforzar ciertos grupos nutricionales y en otros, quizás, reducirlos.

El especialista aconseja que los pacientes no cocinen sus propios alimentos porque los efectos secundarios del tratamiento pueden indisponerlos a ciertos sabores, olores y empeorar su estado.

La nutricionista Paola Cevallos indica que para prevenir estos temidos efectos secundarios digestivos es aconsejable que el paciente coma entre una y tres horas antes de la sesión de quimioterapia. Lo ideal es seguir una dieta baja en grasas y de fácil digestión durante los días de tratamiento y los dos o tres días posteriores.

Es necesario eliminar la grasa de las comidas porque su escasez en el estómago facilita la asimilación rápida de los nutrientes.

También es recomendable comer platos tibios, ni muy fríos ni calientes, lo más inodoros posibles, sin condimentos fuertes.

Muchas veces los pacientes no toleran la ingesta de ningún alimento y necesitan comer solamente compotas, como las que se dan a los bebés.

Pedro S. se encuentra en la etapa más dura de la quimioterapia. Sus hábitos alimenticios han cambiado drásticamente, pues le han prohibido algunos alimentos que antes le gustaban.

El paciente cuenta que las respuestas del cuerpo a la quimioterapia son difíciles de soportar pero que la alimentación nutritiva le ha ayudado a tener energía suficiente para afrontar el duro proceso.

A pesar de que no siente deseos de alimentarse, se ve en la necesidad y obligación de hacerlo.

Carnes blancas: pollo, pescados...

Las carnes blancas aportan proteínas que son vitales para la reparación y rebrote de tejido muscular en el cuerpo.

La carne roja contiene mayor cantidad de grasa y colesterol que la blanca. Por esto no es aconsejable ingerirla más de una vez a la semana durante el tratamiento de quimioterapia.

Carbohidratos: arroz, papas, pan...

Los carbohidratos  complejos contienen antioxidantes y fibra que ayudan a reducir el estreñimiento y a fortalecen el sistema inmunológico.

Según la Sociedad  Americana del Cáncer, los pacientes en tratamiento deben incluir en su dieta entre el 45 y 65% de carbohidratos para ver beneficios.

Frutas y vegetales: manzana, pera...

Las frutas contienen antioxidantes y nutrientes que ayudan a combatir la infección y fortalecen el sistema inmunológico de los pacientes.

Los especialistas recomiendan ingerir dos tazas y media al día de frutas y verduras en ensaladas, para fortalecer el estómago.

Buenas grasas: aceite de oliva

Las grasas insaturadas contienen nutrientes esenciales para el organismo. Ayudan a reducir el colesterol malo.

Se debe evitar consumir grasas saturadas como mayonesas, papas fritas, nata, carne roja o queso. Esto ayudará al estómago a estar libre y a procesar bien los nutrientes.

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