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Las náuseas, el debilitamiento y la caída del pelo no son los únicos efectos secundarios de la quimioterapia. El aparato bucal también se afecta. Estas dolencias disminuyen con un tratamiento oportuno.

La mineralización de los dientes y encías con flúor y el control del pH son parte de este proceso.

Cuatro años después de que Diego Guzmán terminara de recibir quimioterapia, comenzó a sentir molestias en su boca. Sus dientes se empezaron a torcer y a partir. El guayaquileño de 22 años se sometió a ‘quimio’ por dos años y medio para combatir un tumor en el maxilar izquierdo.

Cuenta que durante las sesiones y en los tres años y medio posteriores no sintió dolor, por eso cuando empezaron las molestias no las asoció a la quimioterapia.

La odontóloga Lorena Ubidia dice que la lengua, paladar, dientes y encías resultan afectados por los fuertes medicamentos que reciben los pacientes con cáncer.

La quimioterapia destruye las células cancerosas que crecen rápido, para frenar el cáncer, pero también mata a las células sanas.

El síntoma que se presenta durante las sesiones es la sequedad del aparato bucal, porque las glándulas salivales se ven atrofiadas y no generan la cantidad de saliva necesaria. Diego cuenta que la única molestia que sentía en la boca era una sed que no se saciaba aunque tomaba agua siempre.

El resto de dolencias aparecen paulatinamente, dependiendo de la intensidad de la ‘quimio’. Comienza con la irritación de la mucosa que produce fuertes dolores como ardor. Al paciente se le dificulta mover la lengua, tomar agua siente quemazón y prefiere no hablar para no sentir ese fastidio.

Ubidia detalla que las terminaciones nerviosas de la mucosa se inflaman y producen estas desagradables sensaciones. La mucosa se compone de capas, la basal y otras que se regeneran constantemente. Los medicamentos de la quimioterapia impiden que esta regeneración se produzca y solo quede la basal. “La capa es muy delgada, se torna roja y es mucho más sensible, se forman llagas”.

La doctora reconoce que estas consecuencias no son tan conocidas. La mayoría de sus pacientes llegan después de las sesiones, casi nunca previenen .

Rosa Guadir, quiteña, es una paciente que sí se sometió al tratamiento antes, durante y después de la ‘quimio’ para frenar un cáncer de mamas. El tratamiento oportuno evitó que ella perdiera sus piezas dentales.

Antes de empezar la terapia, Ubidia prepara y sanea los dientes y encías, los remineraliza para aumentar su capacidad de resistencia a la medicina. Continúa con procesos de remineralización con flúor y control del pH bucal, porque la ‘quimio’ lo torna ácido y produce más molestias. Y al finalizar la ‘quimio’ se reconstruye lo que sí se afectó. En el caso de Rosa, al culminar el tratamiento se sometió a remineralización; no perdió ninguna pieza dental.

La odontóloga Gina Coloma revela que a su consultorio han llegado pocos pacientes con este cuadro. Los que van, acuden después de las terapias.

“Nadie me advirtió que mis dientes se iban dañar y cuando llegué a la consulta fue tarde para curar toda la dentadura”, recuerda Diego. Sin embargo, Ubidia le reconstruyó parte de sus dientes que hubiese perdido si jamás hubiera recibido el tratamiento.

Otros cuidados

Es recomendable que durante los tratamientos odontológicos la alimentación sea rica en calcio.
Tome mucha  agua, chupe trozos de hielo o consuma gomas de mascar sin azúcar o dulces duros (caramelos) sin azúcar.

Use un  sustituto salival para ayudar a mantener la boca húmeda.

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