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La modalidad trimestral terminó. Desde este año lectivo, el régimen escolar se desarrollará en dos quimestres en las instituciones educativas públicas, fiscomisionales y particulares a escala nacional, según el artículo 146 del nuevo reglamento de la Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI).

En el caso de la región Sierra, que iniciará su período lectivo 2012-2013, el primer quimestre durará desde el 3 de septiembre hasta el 31 de enero. Desde esta fecha, los estudiantes tendrán 15 días de vacaciones y regresarán a clases el 18 de febrero hasta el 12 de julio. Así lo especifica el artículo 152: “Al finalizar el primer quimestre, los estudiantes tienen dos semanas de vacaciones, tiempo en el cual el área administrativa de la institución educativa debe atender normalmente”.

Beatriz Caicedo, subsecretaria de educación del Distrito Metropolitano de Quito, reitera que con la modalidad quimestral se eliminan las conocidas vacaciones de Semana Santa y Navidad; aunque esto dependerá de cada centro educativo. Enfatiza que las instituciones educativas deberán cumplir con el cronograma de 200 días laborables.

Sin embargo, la reestructuración no es nueva. Caicedo calcula que en el país existen 184 escuelas y colegios que ya practicaban la modalidad quimestral.

El Colegio Alemán de Quito, ubicado en el valle de Cumbayá, lo hace desde hace 20 años. Mariana Egas, personal administrativo de la institución, comenta que los 1 300 alumnos son evaluados dos veces al año, pero con seguimiento continuo.

En Ponciano Bajo, en el norte de Quito, la Unidad Educativa Alexander Wandemberg Internacional también ha contado con esta modalidad, pero solamente en el bachillerato. Cecilia Carrillo, rectora del establecimiento capitalino, comenta que durante siete años, los 100 estudiantes han podido cumplir con las horas y el pénsum de estudio que se requiere para graduarse.

Carrillo dice que la modalidad quimestral ha brindado más oportunidades para que el estudiante pase el año, ya que hay evaluaciones periódicas y, durante los 15 días de vacaciones, los alumnos pueden asistir a la institución para recuperaciones o nivelaciones. Los docentes también tienen más tiempo para planificar sus horas de clase y cumplir de mejor manera el cronograma académico, añade.

En Guayaquil, el Colegio Fiscal Experimental Aguirre Abad también aplicó esta modalidad hace 10 años. Aunque su experiencia duró cuatro años lectivos, Galo Reinoso, vicerrector del establecimiento porteño, comenta que durante ese período pudo comprobar la reducción de hasta un 20% de estudiantes que desaprobaban el año.

El seguimiento continuo de cuatro parciales más una nota quimestral permite a los docentes corregir errores de aprendizaje, añade el catedrático con más de 30 años de experiencia en educación.

La madre de familia Rocío León ha experimentado las dos modalidades en la educación de su hijo Alfredo Banderas, de 17 años. Hasta tercer curso su hijo estuvo en el Colegio Alemán y después de dos años de estudio pasó al William Shakespeare School, donde debe graduarse en el 2013. El primer establecimiento cuenta con la modalidad quimestral mientras que el segundo tiene evaluaciones trimestrales.

León no cree que el período de evaluación quimestral o trimestral sea un aspecto considerable en la educación de su hijo. Tratando de hacer una comparación, León no recalca una modalidad en específico. Cree que, para que haya calidad educativa, se debe considerar la capacidad del docente.

Justamente es la razón que defiende la subsecretaria de Educación del Distrito Metropolitano de Quito, quien con sus años de experiencia en el ámbito educativo afirma que la modalidad no interfiere en las oportunidades del estudiante para pasar el año; la aprobación dependerá de la dedicación de los estudiantes y los docentes.

Marcelo Rivera, pedagogo y director del centro de estudios Athanor, comenta que el quimestre podría facilitar el pase de año ya que al rendir los exámenes, los estudiantes tienen “la memoria fresca”. Habría que evaluar si los conocimientos son razonados o memorizados, añade.

Rivera considera que, antes de pensar en una unificación general dentro del cronograma educativo, se debería pensar en la calidad académica que ofrece cada institución. Añade que no sirve de nada cambiar una modalidad de cronograma si no se soluciona el problema de raíz: el pase de año sin conocimientos maduros.

El pedagogo sugiere con urgencia capacitación a los profesores. Reconoce que ha habido varios intentos, pero si no se modifica radicalmente no se podrá cambiar el sistema educativo por más “cambios estructurales”.

El neuropsicólogo y pedagogo Carlos Ramos comenta que el conocimiento adquirido por el estudiante responde a dos factores: la motivación por parte de la comunidad educativa (padres, profesores, autoridades, gobierno y otros) y la calidad de contenidos que se imparte en las aulas.

Ramos recalca que para que haya un afianzamiento cognitivo se necesita de una actividad continua de por lo menos seis meses; similar al período universitario. El quimestre calzaría perfecto.

El nuevo  Reglamento

En el artículo 146   se expone que  el año lectivo se debe desarrollar en un régimen escolar de dos  quimestres en todas las instituciones educativas públicas, fiscomisionales y particulares, y debe tener una duración mínima de 200 días de asistencia obligatoria de los estudiantes para el cumplimiento de actividades educativas, contados desde el primer día de clases hasta la finalización de los exámenes del otro  quimestre.Los estudiantes no podrán exceder   5% de  no asistencia a clases, considerando como obligatorio los 200 días.  

En el artículo 152  se detalla que, al finalizar el primer quimestre, los estudiantes tienen dos  semanas de vacaciones, tiempo en el cual el área administrativa de cada institución  debe atender normalmente.En cada año lectivo, el Nivel Zonal debe emitir un calendario de vacaciones escolares con base en las disposiciones del Nivel Central de la Autoridad Educativa Nacional.


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