Tiempo de lectura: 8' 33'' No. de palabras: 1405

Catalina Vásquez asumió la dirección médica del Hospital de Niños Baca Ortiz, con varios problemas a cuestas: equipos dañados y en desuso, falta de seguridad física y congestión de pacientes, etc.

Se trata de una médica genetista que fue contratada tras el despido de los médicos, en octubre del 2011. Mientras ayer fue posesionada por la ministra de Salud, Carina Vance, se pudo ver a dos técnicos trabajando en la rehabilitación de uno de los tres ascensores camilleros y así descongestionar al único que funciona.

Los familiares de los pacientes que los veían trabajar, en el sexto piso, les preguntaban por el ascensor dañado, por cuyo ducto cayó Nayelly, la niña de 6 años, que se recupera en Cuidados Intensivos. “Nosotros somos nuevos, no tenemos nada que ver con la empresa anterior”, respondían.

Los técnicos pertenecen a la empresa Servertic, que brinda mantenimiento a los ascensores del Hospital de la Policía y fueron convocados el pasado jueves 12, cuando el presidente Rafael Correa visitó el pediátrico.

Uno de los técnicos, Rodolfo Simbaña, explicó que empezaron a trabajar el viernes 13 y durante el fin de semana estuvieron reparando el motor y las tarjetas electrónicas de un ascensor.

Además, hicieron un estudio de todos los elevadores y encontraron que en la puerta del ascensor, que se utilizaba para transportar desechos hospitalarios y por donde cayó la niña, no había cerradura de clavamiento. Esto hacía que la puerta se abriera fácilmente.

Servertic firmó un contrato con la anterior administración, para dar mantenimiento al único ascensor que sirve y echar a andar otro. Para esto invirtieron USD 1800, que costaba un ventilador. Pero ayer el personal recién se enteró que las autoridades fueron removidas y su contrato se anula con la nueva administración.

La Directora Financiera les dijo que no quieren saber nada de mantenimiento y que ya van a llegar nuevos ascensores para marzo y abril. Mientras esto sucede el Hospital seguirá con dos ascensores, cada uno con capacidad para unas 20 personas. Además, seguirán cargando carros de comida, medicinas y basura hospitalaria.

Esta empresa tiene que cobrar los USD 1 800 del ventilador y el trabajo de reparación. La deuda pasa de los USD 2 000, según el empleado.

Otro problema es el colapso de los equipos de imagenología. Hace dos meses dejaron de funcionar y para ayudarse compraron dos unidades de rayos X portátiles, pero no se dan abasto.

Ayer se conoció que no funcionan dos tomógrafos, dos equipos de rayos X y un angiógrafo que aunque fue adquirido recientemente no se utiliza.

El área de Comunicación del Hospital se negó a dar información al respecto. “No puedo dar esos datos solo la nueva Directora puede hablar sobre esto”, dijo María de Lourdes Caiza.

El daño de los equipos también se evidenció cuando Nayelly cayó por el ascensor. Todos los exámenes le hicieron en la Clínica San Francisco, que está frente al Baca Ortiz y que el Presidente ordenó que se declare en utilidad pública el sábado en la cadena sabatina.

Patricio Canelos, gerente de la Clínica San Francisco, explica que ellos han apoyado al Hospital desde siempre. Suelen llegar unos 30 pacientes por día. “La demanda aumenta cuando el Hospital tiene un problema o cuando sus equipos entran en mantenimiento”, explica.

Los pacientes tienen que asumir los gastos de sus exámenes, aunque muchas veces se les exonera o se les hace una rebaja gracias a la intervención de un grupo de damas solidarias que trabaja en el Hospital de Niños.

Pero solo desde hace dos meses hay un acuerdo formal entre la Clínica San Francisco y el Baca Ortiz, por el cual el Hospital envía sus pacientes con un papel sellado y estos no pagan nada.

Radiólogos Asociados y la Clínica Oftálmica son algunas de las entidades que colaboran de la misma manera, pero la cercanía de la San Francisco hace que todos los pacientes vayan allá.

Ayer, al menos dos madres fueron hasta esa Clínica, pero no tenían el sello del área de trabajo social y tuvieron que pagar por sus exámenes. “La trabajadora social no estaba y como era de urgencia tuve que poner de mi bolsillo”, contó María Lozada, una madre de familia que canceló USD 30 por un par de radiografías, que requiere para que operaran a su hija de una displasia de cadera.

La otra madre, Carolina Salazar, contó que pagó USD 15 por una radiografía de cadera. En su caso tuvo que hacerlo porque se había olvidado la placa que le hicieron antes a su hija, en el Patronato San José. “Allá me mandaron el 3 de enero, porque no había equipos en el Hospital Baca Ortiz”.

La queja de esta mujer no fue tanto por el dinero, sino porque tuvo que implorar para que atendieran a su hija ayer. “Tenía cita previa, pero no me sirvió. Me dieron un turno de ingreso, el 306, y cuando me llamaron ya no había turnos para el traumatólogo”. Luego tuvo que buscar al médico que atendió a su hija antes y le dio la cita previa para que le diera un turno excepcional. “Tuve que protestar en un lado y en otro y lo conseguí después del mediodía”.

El nuevo sistema de citas contempla que los pacientes hagan una fila para que les den un número de ingreso y luego tienen que esperar hasta que su número aparezca en una pantalla, acercarse a la ventanilla y recoger un turno. Pero pese a la espera no siempre hay turnos y deben volver el siguiente día.

San Francisco atendió a 2 000 pacientes en 2 meses  

Un problema en el  fluido eléctrico provocó que  los equipos del Hospital Baca Ortiz colapsaran  hace dos meses.  Y por esta razón, Patricio Canelos,   gerente de la Clínica San Francisco, dice que   colaboran   con el hospital.

Ambos hicieron un acuerdo formal para recibir los pacientes  y en dos meses han atendido a unas 2 000 personas, cuenta Canelos. El monto por esto asciende a unos USD 12 000 ó 14 000, que aún no han sido cancelados por la casa de salud.  

Ayer, sin embargo, durante la mañana no llegaron pacientes con el sello de trabajo social que garantiza la gratuidad del servicio en la clínica privada.

Los pacientes tuvieron que pagar por las imágenes que solicitaron, como lo han hecho antes cuando el hospital no tiene la capacidad de atenderlos y les refiere a la clínica vecina.

El costo, según un tarifario acordado entre las casas de salud, oscila entre los USD 10 y 35. No todos los usuarios pueden pagar este precio, sobre todo, cuando se trata de más de un examen o una tomografía especial que tiene un costo alto.

Muchas veces, el personal de la Clínica San Francisco subvenciona el costo de los exámenes, pero no hay un protocolo establecido actualmente.

Hospital de Sto. Domingo otra vez en emergencia
 
Mauro Falconí, director del hospital Gustavo Domínguez de Santo  Domingo,  declaró en emergencia a esta casa de salud. La decisión se la tomó el viernes  y  se la hizo pública ayer.

“El documento fue remitido el viernes al Ministerio de Salud Pública”, mencionó el galeno.

En esta declaratoria de emergencia está contemplada la intervención de las  áreas de  neonatología, centro quirúrgico, emergencias, hospitalización, sistema hidráulico, sistema eléctrico de alta y baja tensión, etc.

Uno de los principales problemas   son las goteras y el desgaste de las paredes por los constantes  problemas de humedad.

Para Patricio Reyes, director provincial de Salud, no hay contaminación actualmente, pero con el tiempo puede haber riesgo.“Se pueden crear hongos, bacterias y problemas intrahospitalarios”, señaló.

Las autoridades sanitarias de Santo Domingo esperan la llegada de los recursos económicos  para realizar los trabajos. “Se necesitarán alrededor de USD 5 millones para esta emergencia. Estamos haciendo los inventarios para realizar los justificativos con  base en  las necesidades”, acotó Reyes.

Califique
2
( votos)