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Patricio Villarreal conoció el dispensario médico del Patronato del Consejo Provincial, en El Beaterio, el 5 de mayo. Llegó con un agudo dolor de muelas y salió contento con la atención. Es afiliado del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y prefiere acudir a los ambulatorios de la red externa. "Siempre pido turno en este tipo de centros, aunque tenga que irme a la conchinchina", contó este vecino de Solanda. "Si espero que me atiendan en el Seguro, me puedo morir del dolor".

La red externa de prestadores médicos del IESS opera desde 2003. Son 201 unidades ambulatorias, de hospitalización, de diagnóstico y profesionales que ponen sus consultorios privados al servicio de los afiliados.

“Nosotros no podemos construir unidades médicas de la noche a la mañana, por eso contratamos prestadores externos con y sin fines de lucro, como la Fundación Tierra Nueva, del padre Carollo”, explica Damián Gallegos, subdirector de Aseguramiento y Control de Prestaciones del Seguro de Salud Individual y Familiar.

Los convenios del IESS con los prestadores externos representó en 2010 una inversión de USD 187 299 938. Dichos prestadores están en las áreas geográficas donde tiene más demanda y basa sus pagos en un tarifario, aprobado en septiembre del 2010. Los costos van de USD 3,55 por una consulta preventiva inicial hasta 17 050 por un trasplante renal.

La mayor parte de servicios externos son ambulatorios o de primer nivel. El objetivo del Seguro es educar a la población para que la mayor parte de problemas se resuelvan en los centros de salud. “La salud no está en los hospitales, sino cerca de casa”, dice Gallegos y cita los resultados de un estudio hecho en Inglaterra: la Ecología del Cuidado Médico, publicado en el New England Journal Medicine. “De 1 000 adultos en riesgo de enfermarse en un mes, 750 efectivamente se enferman. 250 de ellos resuelven sus problemas con el médico del primer nivel. Solo nueve son hospitalizados y son atendidos dentro de las cuatro especialidades básicas: ginecología, medicina interna, obstetricia y cirugía. De los hospitalizados, solo cinco necesitan otro tipo de especialidad. Y solo uno requiere ir al tercer nivel”.

Los dispensarios médicos del Patronato del Consejo Provincial, ocho en total, dan sus servicios ambulatorios desde abril. Marcelo Moncayo, asesor médico del Patronato, cuenta que han recibidos unos 3 000 pacientes y que han tenido que contratar a ocho profesionales más (la plantilla ahora suma 47) para atender a los nuevos usuarios.

Los ambulatorios del Patronato ofrecen citas todo el día a los pacientes del IESS, sobre todo, en Medicina General, Odontología y Ginecología. La única especialidad que tiene horario limitado es Oftalmología. Pero esta flexibilidad de horarios no se repite en otros centros médicos.

La Clínica El Batán y el Hospital San Bartolo reciben a los pacientes del Seguro en horarios restringidos. Un ejemplo: mientras los dispensarios del Patronato atienden en un día hasta 34 pacientes remitidos por el IESS, en Pediatría, estas dos casas de salud destinan solo dos horas diarias para recibir a los usuarios del IESS y atienden a seis en cada jornada.

Todo depende de la capacidad de absorción de nuevos pacientes que tengan las entidades privadas y esto no es criticable porque las clínicas y hospitales de la red del IESS comunican sus horarios de atención al inicio de cada año.

El ‘Call Center’ tiene esa información y se maneja con estos parámetros para conceder las citas médicas a afiliados y jubilados.

Pero de las 201 unidades externas con las que cuenta el IESS, solo 18 están disponibles para que el ‘Call Center’ otorgue consultas médicas. Esto hace que, por ejemplo, en abril pasado, solo 34 000 consultas se concedieran en unidades externas. La relación de capacidad de estas frente a las unidades del IESS es de 8,92%. En consecuencia, la demanda insatisfecha de citas médicas persistió en abril en más del 40%.

El resto de prestadores externos recibe a afiliados por derivación directa del mismo Seguro (hospitalización, principalmente).

Las entidades que constan en el ‘Call Center’ ofrecen, sobre todo, citas para medicina general y de acuerdo con la disponibilidad acceden a los especialistas.

Gloria Mejía se operó de la tiroides el 4 de abril y requería que un endocrinólogo le recetara hormonas. Pero cuando pidió la cita en el 140 la mandaron a medicina general. La citaron en el dispensario de El Beaterio el 5 de mayo y aunque la atención fue buena, solo le recetaron calcio.

“Mi cuerpo está descompensado desde que me operaron y dicen que me falta hormonas. Me dieron cita para un internista en Chimbacalle, el 6 de junio”, cuenta Gloria, quien vive por el sur. “El otro día vi en la TV a Ramiro González (titular del IESS) y decía que las citas se daban con facilidad, habría querido que aparezca un teléfono para llamar y contarle mi caso”. Susana Burbano, con 5 meses de embarazo, pidió su primera cita en enero y le dieron para marzo. No quiso esperar por las molestias y ahora paga USD 15 por cada control en el Hospital San Bartolo, con el cual el IESS tiene un convenio. Ahí el cupo asignado a Ginecología es de 12 pacientes al día. En definitiva no todos los que usan el ‘Call Center’ y la red externa están satisfechos, como el vecino de Solanda.

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