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El Hospital Carlos Andrade Marín, del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), es una escuela del conocimiento en la que actualmente estudian 200 médicos que buscan obtener su posgrado, mientras colaboran en programas de investigación en 20 especialidades.

Ricardo de la Rocha, jefe de docencia, explica que los posgradistas siguen programas que son avalados por las universidades San Francisco de Quito, Central, Internacional y Católica, que son las que participan en el programa.

Los residentes también colaboran activamente en trabajos de investigación para revistas médicas, que se publican cada seis meses.

Durante los posgrados, que duran entre cuatro y seis años, los médicos jóvenes tienen la oportunidad de trabajar con especialistas como José Rubén Buchelli Terán, quien tras 10 años de estudio publicó un tratado de procedimientos clínicos y quirúrgicos en ginecología.

Este documento es el libro base que ocuparán los estudiantes de posgrado, asegura Gonzalo Mantilla, decano de Medicina de la Universidad San Francisco.

En el documento que se trabajó durante 11 años y que tiene 30 capítulos se describen técnicas y procedimientos quirúrgicos que solo se practican en el HCAM.

Buchelli destaca la parte oncológica de este trabajo, que revisa detalles de los casos de cáncer vaginal, de vulva, de cuellos uterino, útero, trompas ovario y seno, que se atienden en esa casa de salud.

“Así se hace una escuela”, comenta Rocha, quien explica que este es el tercer trabajo de investigación que se produce en esa unidad. El primero fue un atlas de gastroenterología, de endoscopia digestiva y el segundo un libro de neonatología.

Agrega que la práctica diaria de los posgradistas es lo que permite mejorar procedimientos y protocolos en cirugías y técnicas que son propias del hospital.

Mariela Pozo, residente de cuarto año del posgrado de Ginecología y Obstetricia de la San Francisco, resalta la cirugía con malla de piso pélvico que solo se hace en el HCAM y que beneficia a pacientes que tienen problemas de descenso de vejiga.

Mantilla agrega que este tipo de práctica es importante para los estudiantes y para los servicios de salud porque asegura la continuidad de un método en la atención de los pacientes. Él destaca las técnicas menos invasivas que se aplican para tratar casos de cáncer.

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