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Se levanta de una silla plástica y se acerca a su compañera que está sentada frente a ella. Violeta, cuyo nombre se lee en un cartel que cuelga de su cuello, invita a bailar a Berthita, quien lleva la misma tarjeta de cartón que revela su nombre. Las señoras, de 83 y 88 años, se sujetan de las manos y mueven sus pies, lentamente, de un lado a otro. Suena Senderito de amor, cumbia de Lizandro Meza, y Violeta tararea la melodía mientras danza.

De lunes a viernes, desde hace tres meses, ella acude al Club de la Memoria, en el norte de Quito. El cartel que llevan con su nombre les permite conocer y recordar cómo se llaman sus compañeros. Hay tres aulas y una amplia sala, donde el pasado jueves había 50 personas, de entre 70 y 95 años. El geriatra Fabián Orellana, dueño, explica que cada actividad cumple una función específica. Con la música, por ejemplo, se intenta que recuerden pasos de baile, letras de las canciones e incluso el momento cuando escucharon la canción por primera vez. En el reproductor suenan melodías de los 40 y 50, cuando la mayoría eran jóvenes.

El neurólogo Óscar Vaca afirma que no se puede erradicar la pérdida de memoria pero hay maneras de retrasar su llegada.

La demencia se clasifica en dos: la cortical –conocida como Alzheimer- y la vascular. Esta última se caracteriza porque se olvida lo que ocurrió recientemente -hace una hora, el día anterior o hace una semana- pero se acuerdan de sus años anteriores, incluso su niñez. En el Alzheimer no se recuerda lo que sucedió recién ni en el pasado, los recuerdos de ambas épocas los van perdiendo de a poco.

En la vascular se pierden progresivamente las neuronas de una zona del cerebro, en la cortical la pérdida es desordenada.

En un artículo publicado por Otto Pedraza, neuropsicólogo de la Clínica Mayo de Florida, se revela que es “complicado” afirmar que exista oportunidad de reducir la probabilidad de desarrollar Alzheimer. Pero hay factores asociados para disminuir el riesgo de la enfermedad: alimentarse con frutas, nueces y pescados; hacer ejercicios frecuentes para mantener una buena salud cardiovascular; consumir una cantidad moderada de alcohol, una copa de vino diaria; y mantener actividad mental o cognitiva, ya sea leyendo o haciendo crucigramas, que nos fuerza a pensar de forma distinta.

Violeta primero baila y luego recibe una hora de clase en la que refuerza conocimientos de matemática, lenguaje, geografía e historia. Su hijo la llevó a este lugar cuando comenzó a confundirse, olvidarse de actividades recientes y presentaba trastornos conductuales. Por lo general, el familiar es quien llega a exponer la situación al geriatra Orellana y luego el paciente acude para un diagnóstico. Ella tiene demencia vascular.

Las personas llegan a las 08:45 y se van a las 14:00. Algunos van dos veces por semana otros cinco días. El precio es USD 22 diarios, que incluye terapias, transporte, refrigerio y almuerzo.

Cada actividad dura una hora. El jueves la clase fue de matemáticas. Mientras Violeta abre su cuaderno en una página en blanco, la maestra comienza: “La multiplicación es una suma abreviada”. La profesora se detiene y ella continúa escribiendo.

El dictado, detalla Vaca, es una actividad completa. Lo primero que desarrolla es seguir la orden y el sostenimiento de la comprensión. Cuando la memoria está afectada, se demoran, incluso, en sostener el esfero y a calcular cómo dibujar cada letra. También se ejercita la memoria tratando de mantener la redacción, caligrafía, ortografía. La motricidad fina, el lenguaje, orientación, abstracción, juicio y cálculo también se trabajan.

Pedraza agrega que hay una dificultad en saber exactamente si existe relación entre la alimentación, ejercicio y actividades y un menor riesgo de Alzheimer. “Una posibilidad es que directamente contribuyen a reducir el riesgo. Pero también es posible que las personas que regularmente hacen estas actividades tienen algo en su personalidad, en su constitución, que está asociado con el menor riesgo, y no es necesariamente la actividad sino otros factores en ella”.

Orellana agrega que cuando la persona se entretiene, el cerebro genera hormonas de felicidad y placer como la serotonina y la endorfina. Violeta confiesa que se siente muy alegre y su sonrisa y predisposición en las actividades del día lo revelan.

Adriana Sancho, administradora del Club, explica que no hay garantía de que todos retrasen la llegada de la pérdida de memoria y lo ejemplifica con un caso de una persona que va desde hace un año. Llegó con problemas de memoria pero mantenía conversaciones y participaba de forma activa. Hace un mes tuvo un cambio drástico y le cuesta hablar y seguir órdenes.

Vaca dice que estos casos se pueden presentar por predisposición genética. Si el padre o madre tuvo Alzheimer, el promedio de probabilidad de que el hijo la padezca es del 50%. De todas maneras Vaca sí recomienda ejercitar el cerebro porque es posible, en algunos casos, disminuir la intensidad de la alteración, en el caso de Alzheimer. La demencia vascular, explica, sí se puede retrasar hasta siete años siempre y cuando las demás funciones del cuerpo no estén alteradas. La demencia no es una condición unifactorial y cada caso es distinto. Sugiere que las personas de la tercera edad, así no tengan problemas de memoria, se sometan a un test de valoración de la tiroides. Con los medicamentos se puede regular si hay una alteración e incidir en los trastornos de memoria.

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Tome en cuenta
 
Es necesario  trabajar ambos hemisferios del cerebro. El izquierdo con las cuatro operaciones matemáticas básicas.  Y para el derecho  aprenda a tocar  un instrumento musical, dibuje o pinte.

Al realizar actividades que solía hacer  en la juventud, se estimula  el cerebro. Los crucigramas, las sopas de letras, sudokus son muy aconsejables.

Las manualidades  sirven para estimular   la motricidad fina (movimientos pequeños y muy precisos).

Recortar figuras, por ejemplo, contribuye a la coordinación y atención.

Llevar una agenda para anotar  pendientes y encargarse del  pago de servicios básicos.

No hay edad  para este  problema,  ejercite  la mente  antes de la vejez.

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