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Una fotografía tamaño carné a colores de la persona que usará la peluca es vital para encontrar el modelo ideal. Es una suerte de inspiración para la cuencana Olga Maldonado, de 65 años.

Ella elabora pelucas para las personas que padecen cáncer. Estas imágenes las tiene pegadas de forma ordenada en su taller. Las observa varias veces y con mucho detenimiento.

Maldonado es una profesional de la rama de la belleza. Mientras saca porciones de cabello de una funda plástica, dice que las fotos sirven para saber cómo era la cabellera de la persona que la perdió por esta enfermedad. Su objetivo es elaborar una similar y que el beneficiario se sienta cómodo al utilizarla.

El sábado pasado, esta artesana cuencana entregó en el colegio Hermano Miguel La Salle, 10 pelucas para personas que por el tratamiento de quimioterapia perdieron su cabello.

El 27 de mayo, 40 familias formaron la Asociación Familias Unidas por los Enfermos de Cáncer (Fupec) e impulsaron la campaña de donación de cabello para elaborar las pelucas.

Su presidente, Diego Jimbo, dice que en la campaña 400 personas donaron. El objetivo es continuar con esta iniciativa para proporcionar bienestar a más enfermos. Esa donación servirá para elaborar 100 pelucas.

Esos enfermos reciben el tratamiento contra el cáncer en el Hospital Regional Vicente Corral Moscoso. Ellos realizan manualidades para pagar el costo de las pelucas. Cada una tiene un valor de USD 50.

La primera tarea de Maldonado fue lavar con champú el cabello para eliminar las impurezas. Después lo tejió con una técnica que aprendió a los 12 años, cuando un peruano se la enseñó a su madre Teresa Sanmartín.

Esa técnica consiste en elaborar una suerte de telar en una tabla de madera de 70 centímetros. En esa pieza se coloca un clavo a cada lado que sujeta un nailon especial y se empieza a trenzar el cabello mojado de cuatro personas para realizar la peluca. El trabajo de Maldonado es arduo y minucioso.

El siguiente proceso es adherir ese cabello tejido a un gorro de nailon que también es elaborado por ella. Allí, dará la forma de la peluca y al final cortará y hará un tratamiento.

Los modelos que elaboró son diversos entre melenas, escalonados, rizados... La que más le llama la atención es una cabellera de unos 60 centímetros de largo que pertenece a Eva P. quien tiene cáncer. Antes de someterse a las quimioterapias se cortó su cabello para que le fabriquen su peluca.

Teresa G. es una de las personas que recibió el sábado pasado su peluca nueva. Es de cabello lacio y largo y sirve para hacerse dos trenzas. Su hija Ernestina P. recuerda que en el 2010 le detectaron cáncer de ovario a su madre.

Ernestina está contenta porque esa peluca servirá para que su progenitora cubra su cabeza. “Es como recibir un regalo preciado y nos pondrá feliz”.

De forma paralela, la asociación Fupec pidió que las personas donen sangre en el Hospital Vicente Corral Moscoso para los enfermos de cáncer.

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