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Las claves para que un niño adquiera el gusto por la lectura son infinitas, pero el académico Daniel Cassany señala que hay tres aspectos imprescindibles. “El niño tiene que tocar el libro, la parte física importa; debe tener a alguien que le facilite el acceso a los textos; y debe comprender que los libros le permiten ser mejor, hacer cosas que otras no le permiten”.

Para el escritor e investigador español, leer no es solo ‘oralizar’ en voz alta sino “entender que el mundo en el que vivimos hay flores, sofás... pero también hay libros y esos sirven para lograr cosas importantes”. Recalca que la lectura no empieza en el momento que el niño aprende a leer sino antes, desde que aprende a pasar las páginas de un libro, así sea uno que solo tenga imágenes.

Cassany recuerda que es imposible pretender que a un niño le gusten los libros si no conoce cómo pasar bien con ellos. Muchas veces el único contacto con los textos es en la escuela, como obligación. “Cuando hay castigos e imposiciones no se va a crear una actitud positiva hacia la lectura”.

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Daniel Cassany

Daniel Cassany, profesor e investigador de análisis del discurso

1 Es un error pensar que la lectura es solo cuestión de la escuela. La familia, no solo los padres sino los demás integrantes, deben involucrarse en el aprendizaje del niño. Es imprescindible que ellos ayuden a que el menor adquiera ese gusto por la lectura. No deben esperar a que él o ella tenga edad para leer, sino empezar leyéndoles textos ya sean cuentos o libros .

Una buena alternativa es que cada noche, antes de dormir, le lea una historia. La transmisión oral es también una manera de que ellos se interesen por los libros. Puede elegirlos solo con imágenes e inventarse historias para luego pasar a los que ya tienen texto. Modular la voz y pedirle que él cambie el final de la historia son maneras de que ambos se involucren en el ejercicio.

Cuando un familiar le dedica tiempo, así sea unos minutos diarios, a que el niño esté en contacto con la lectura, el menor tendrá una probabilidad mucho mayor de que, cuando sea adulto, disfrutará de la lectura. También pueden sentarse juntos a escribir un correo electrónico. Aunque no sepa escribir, entenderá que eso le permite comunicarse con otros.

2 Compartir, conversar y participar. Cuando su hijo ya aprenda a leer y tome un libro, no lo deje solo. Muestre que le interesa lo que está leyendo, pregúntele sobre el texto y así lo ayudará a desarrollar su lectura comprensiva.

Desde que es pequeño, ayúdelo a que se genere ese interés por el libro físico, muéstrele las imágenes y que él describa lo que ve, lo que cree que sucede.

Esté atento a todo lo que él dice. Usted debe entender que el libro es un instrumento que necesita ser mediado y que el menor de edad requiere de alguien que le enseñe a utilizarlo.

Hay varias maneras de despertar y aumentar la atención e interés de ellos frente a los libros. Idee diferentes maneras para que el texto no se quede solo en la oralización sino que haya una retroalimentación. Elija un libro y léaselo durante varias noches seguidas, así se crea un buen hábito y él esperará el momento con ganas.

3 Enséñeles con el ejemplo. Procure que su hijo lo vea leer de manera frecuente y, si es posible, coméntele qué está leyendo, así también puede despertar más interés. Cuando ellos ven a sus padres leer entienden que es una actividad que disfrutan y de alguna manera se motivan más.

Si a usted no le gusta leer, al menos intente no transmitirle ese sentimiento de rechazo porque puede que también lo adquiera. Busque una persona cercana, su esposo o esposa, otro hijo, un primo, cualquiera que pueda dedicarle un tiempo a su hijo para compartir la lectura. Es mucho más difícil que un niño se enganche con la práctica de la lectura si en casa nunca ha visto a sus familiares con un libro.

4 Llévelos a la biblioteca. Si en su casa no tiene demasiados libros o no tiene la posibilidad de comprarle varios textos para que los tenga en su cuarto, las bibliotecas son la mejor opción. Hay públicas y privadas y por lo general sí tienen la sección de niños.

En las bibliotecas hay actividades para los niños como teatro infantil, clases de música, de pintura, de cerámica, otras actividades culturales que también se combinan con la lectura.

En la biblioteca el niño puede compartir más con sus padres, es una interacción más rica porque está rodeado de textos y puede comprender la importancia que tiene el acceso a los libros. Procure que esta visita se vuelva un buen hábito .

Como parte de la lectura también se puede escribir pequeños textos sobre lo que recién ha leído.

5 No le tema a la tecnología. La computadora y la televisión son muy valiosos por toda la información que proporcionan. Véalos como herramientas que ellos pueden manejar y aprovechar. Debe tener en cuenta los horarios para el uso de la computadora y para ver televisión.

Considere que hay programas de televisión educativos, priorice esos. Antes de ver un programa conversen sobre lo que van a ver y aprender. Cuando se acabe pueden conversar sobre lo visto.

Los diálogos y la retroalimentación también son parte de despertar ese interés por conocer nuevas cosas. Hay que ver críticamente la televisión, entender que transmite diferentes discursos.

Tampoco les prohíba los programas de entretenimiento pero procure que los vea menos. Cuando tenga algún deber puede ayudarlo a consultar en Internet y en una enciclopedia que tenga en casa. Comparen los resultados de los textos juntos.

Daniel Cassany

Su experiencia. Es profesor e investigador de análisis del discurso en la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona. Ha escrito libros sobre comunicación escrita y didáctica de la lengua. Colabora con distintos programas de promoción de la lectura.  Estuvo en Quito invitado por la Universidad Andina.

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