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Cuando Maribel Serrano llegó a Ecuador, sintió que retrocedió 15 años en el tiempo. Y no fue por el cambio que notó entre su natal Barcelona y Guayaquil.

Por amor, Maribel tomó un avión para estar junto a la ecuatoriana Diana Maldonado. Hace dos años la conoció por Internet, en un portal para lesbianas. “Me enamoré de su personalidad”.

Maribel usa zapatos, jeans holgados y camisetas de algodón -para soportar el calor ‘guayaco’-. Diana, su pareja, es bisexual.

Ambas planificaron su unión de hecho en Ecuador y luego pedir la visa de amparo para Maribel. Pero sus planes se estancaron en el escritorio de un ministerio. “No nos ayudaron. Pese a que la Constitución aprueba la unión de personas del mismo sexo parece que acá eso es cosa de otro mundo”.

A Martina Olaya y a Vanessa Abad eso no les preocupa; al menos por ahora solo quieren vivir su amor. “Nos conocimos por Facebook hace un mes. Fue amor a primera vista”, dice Martina. Ella tiene tres hijos, pero eso tampoco les preocupa. “Soy casada civil y eclesiástico con un hombre, pero esa no era mi vida. Soy lesbiana”.

Aunque la discriminación es parte de su cotidianidad, prefieren pasarla por alto. Y la tarde del pasado jueves lo hicieron junto a la Gobernación del Guayas. En ese epicentro de manifestaciones -desde huelgas de maestros hasta las marchas de los jubilados-, ellas protestaron besándose en público.

Un suspiro de final de película romántica y chiflidos como en un estadio de fútbol sellaron el momento. El apasionado beso sonrojó a más de uno, como al vigilante que aguardaba en el patrullero 443 de la Comisión de Tránsito del Guayas.

La voz grave y de reclamo de Lía Burbano fue el telón de fondo. “Quiero caminar sin que me jodan, sin que me digan por la calle maricón o tortillera”. Lía es mujer, es madre, es activista lesbiana.

Para ella, amar a otra mujer no significa ser estéril o incapaz de criar hijos. “Pero aún hay obstáculos. La paradoja del clóset es una amenaza constante, de que se cierre con nosotras adentro”.

Ya casi en la noche, los faroles de la zona regenerada se dibujaron en las gafas oscuras de Elvis Mejía. Tiene 19 años y un ‘look’ ochentero: camisa naranja fosforescente, jean ceñido, zapatos deportivos.

Sus gafas son su escudo contra la homofobia. Cuando su familia supo que era gay huyó de casa.

Diane Rodríguez, presidenta del grupo Silueta X, conoce cientos de historias como la de Elvis. El odio, la segregación, el estigma también marcan su vida desde que engrosó sus labios, se colocó siliconas y tomó el maquillaje como parte de su vida.

A pesar de todo, Diane se siente optimista. “Me siento como en la época cuando la mujer comenzó a sufragar, o cuando los afrodescendientes ya no eran esclavos. Viene un momento histórico”, relata.

Contra la  homofobia  

El 17 de mayo se recuerda el Día  Internacional contra la Homofobia. La fecha coincide   con la eliminación de la homosexualidad de la lista  de enfermedades mentales  de  la OMS.  

Se calcula que cada dos días un homosexual es asesinado en el mundo. 70 países persiguen aún a los homosexuales y ocho los condenan  a muerte.

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