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La fidelidad a su pareja le podría costar la extinción. Parece irónico, pero la monogamia es una de las características que juega en contra del papagayo de Guayaquil.

De plumaje verde destellante y cresta colorada, el Guacamayo Verde Mayor -su nombre de pila es Ara ambiguus guayaquilensis-, vuela en un territorio peligroso.

Un círculo escarlata resalta en la página 83 del ‘Libro Rojo de Aves del Ecuador’ (2002). Es una señal de alerta, relacionada con el peligro crítico de extinción que atraviesa esta subespecie.

En ese año su población no sobrepasaba las 30 parejas. A manera de profecía, el texto advertía la probable desaparición de un 25% en los siguientes nueve años.

Han pasado 10 años de la publicación y las cifras dejaron corta la predicción. Según datos del Ministerio del Ambiente, en diciembre del 2011 la Fundación Pro-Bosque realizó el Primer Censo Nacional del Guacamayo Verde Mayor. Los resultados: solo nueve individuos fueron vistos en estado natural, en la cordillera Chongón-Colonche (entre Guayas y Santa Elena) y en la Reserva Ecológica Cotacachi-Cayapas (entre Esmeraldas e Imbabura).

Nueve. Juntos no agrupan ni la décima parte de la escultura de un papagayo de 12 metros de alto, de alas formadas con 70 000 piezas de cerámica, instalada por el Municipio de Guayaquil en un redondel de la VI etapa de la ciudadela Alborada, en el norte de la urbe.

En julio del 2005 el Guacamayo Verde Mayor fue declarado ave símbolo natural de Guayaquil. Cinco meses antes se creó la Estrategia Nacional para su conservación in situ, que fue actualizada en el 2010. El plan incluía programas de reforestación y planes de crianza para aumentar las poblaciones en su hábitat natural. Pero pocos han sido los avances.

La devastación de árboles de salero y cocobolo, básicos para su alimentación, y la tala del pigío, cuyas cavidades son usadas para la anidación, son factores que impiden que el papagayo remonte el vuelo y evite su posible extinción.

Otro viento en contra es la monogamia. “Cuando macho y hembra se juntan para la reproducción es de por vida, o al menos gran parte de su vida adulta. Cuidan juntos las crías, buscan alimento”, dice Francisco Prieto, coordinador de Aves y Conservación-Birdlife Ecuador. Entonces la cacería es la amenaza que va de la mano. Prieto explica que la captura a un miembro de la pareja supone un estrés mortal para el otro. No soportan la separación.

Panchito no ha sufrido ese mal de amores. Es soltero y hasta parece sacerdote franciscano. Su cabeza no está del todo cubierta por las plumas color verde limón. “La persona que lo donó lo entregó así. Tal vez lo hirieron y quedó calvito”, cuenta Mariano Indio, su cuidador e incondicional amigo. Cuando él se acerca, el ave dice su nombre.

Ambos viven en medio de la espesa vegetación, en uno de los senderos del Bosque Protector Cerro Blanco, en el kilómetro 15,5 de la vía a la Costa. Indio pasa los días (hasta Navidad) en una cabaña pequeña. Panchito, en una jaula de metal de unos 20 metros cuadrados.

En este remanente de bosque seco tropical se intentó realizar un programa de cría en cautiverio con cuatro especímenes. Tres murieron y Panchito no ha podido ser padre. “No se logró la reproducción. Por ahora el programa está paralizado”, dice el biólogo Paúl Cun.

Tomás no es tan ermitaño como Panchito. Es el rey, el único papagayo del Parque Histórico de Guayaquil (Samborondón). Los fines de semana son sus favoritos. Mientras hay más visitas, más semillas de girasol recibe como recompensa.

Tomás se mudó desde la Fundación Ecológica Rescate Jambelí, donde la reproducción en cautiverio es positiva. Pacífico, Ana, Javiera, Ministra, Circo… en este lugar, en el km 105 de la vía Guayaquil-Machala, los guacamayos son bautizados con el nombre de quien los donó.

En jaulas metálicas diseñaron hábitats artificiales, tipo suites por parejas: nidos redondeados de madera, un área de ocho por tres metros para que las crías (entre dos y tres por año) aprendan a volar y una dieta ‘gourmet’ (choclo, maní, papaya, pan integral…).

“Empezamos en 1997 con unos cinco papagayos, pero logramos solo una pareja. La primera reproducción fue en el 2001 y el año pasado logramos 10 crías, ha sido el mejor año”, dice la bióloga Rafaela Orrantia, directora ejecutiva de la fundación.

Hasta ahora en Jambelí han logrado reproducir 60 papagayos ex situ. El próximo aventón, según Orrantia, será delinear la ruta para un proceso de liberación.

7 años de la estrategia de conservación

En enero  del 2005 se  creó  la Estrategia Nacional de Conservación in situ del Papagayo.
     
En Ecuador esta especie es parte de las tres aves  más    propensas  a desaparecer en los  próximos  5 a   10 años.
Con los resultados  del censo 2011, Ambiente invirtió USD 7  490 834 en las  áreas protegidas donde habita el ave.   Esto  de  enero a agosto de  2012.

La meta era fortalecer la  investigación y la  restauración del hábitat de la espacie.
 
Diseñar proyectos de monitoreo de  nidos y usar  radio-telemetría para el seguimiento de  poblaciones   eran parte de la investigación.

En el 2010   se redefinió  la estrategia para fortalecer los trabajos de cría del Guacamayo Verde Mayor  en cautiverio.

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