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El reloj en uno de los pasillos del hospital de Solca, en Guayaquil, marca las 09:20. A esa hora la sala de espera luce repleta. Gilberto Mero, de 93 años, aguarda inmóvil en una silla de ruedas.

“Somos de Manabí, vinimos por un examen de próstata para saber si tiene cáncer”, cuenta de pie su hija Nila Mero. En su mano tiene el turno tres para Urología.

Lentamente, entre la multitud, Jenny Bravo avanza al área de Trabajo Social. A diario pasan por ahí entre 900 y 1 000 pacientes en busca de descuentos para seguir con el costoso tratamiento.

Después de un mes y medio de radioterapias, a causa de un cáncer de mama, la mujer llegó ayer desde Santo Domingo para su quimioterapia número 16. En la hoja de pago resalta el costo de la última receta: USD 769,38. El rubro es asumido por el Gobierno, a través del Programa de Protección Social (PPS). “Yo recibo el bono, por eso todo me sale gratis”.

Y aunque para los beneficiarios del Bono de Desarrollo Humano (BDH) la exoneración es un alivio, su presencia duplicó la cifra de atenciones de Solca.

Juan Tanca Campozano, presidente del núcleo Guayaquil, dice que en el 2010 atendieron a 43 994 pacientes. En este año, solo entre enero y abril, reportaron 17 064. El número de atenciones es aún mayor, pues cada paciente acude entre 16 y 17 veces al año. Así, el año pasado registraron 694 222 atenciones. En este año (enero-abril) llevan 182 802. “El 36% de pacientes es del Bono”.

Recostada en un sillón de la sala de quimioterapias, Nelsa Santos mira el goteo del suero. Es su tercera sesión desde que le diagnosticaron cáncer al útero.

De fondo se oye una canción: “Pelea esta guerra…”.. Ella la escucha con atención. “Lucho por mis tres niños. Si no tuviera el bono ya hubiera muerto”, dice la mujer de 46 años, oriunda de Los Ríos.

Tanca indica que el monto por exoneraciones es otro parámetro para medir el aumento. Antes de atender a los beneficiarios del bono se facturaba USD 600 000 por subsidios, al mes. Actualmente suma USD 1 400 000.

María Villagómez, jefa de Trabajo Social, indica que los pacientes del Bono no son los únicos beneficiados con descuentos. “Hacemos un estudio socioeconómico de quienes solicitan rebajas. El mes pasado nos llegó un paciente con una receta por USD 8 000. El hospital asumió casi el 60%”.

El presupuesto anual de Solca Guayaquil es de USD 35 millones. Según Héctor Plaza, gerente general, el Gobierno aporta con USD 20 millones y Solca asume el resto por autogestión.

Hasta fines del 2008 Solca recibía una preasignación por un impuesto a las operaciones financieras (equivalente al 0,5%). Esa cantidad se repartía entre todos los núcleos de Solca y cada año subía en un 25%. Ahora el hospital recibe una asignación fija.

Plaza asegura que el presupuesto de la entidad es ‘ajustado’. A esto se suma una deuda pendiente del Estado con Solca. “ Nosotros el año pasado tuvimos que asumir cerca de USD 10 millones de pacientes del Bono. Estamos conversando”, dice Plaza.

El aumento de pacientes también demanda la renovación y mantenimiento continuo de los equipos médicos. Frente al área de Mamografía, decenas de mujeres aguardan su turno. Gonzalo Puga, gerente hospitalario de Solca, calcula que al día se realizan unas 40 mamografías.

Otros equipos, como los de radioterapia, deben ser cambiados. “Hay dos equipos que tienen más de 10 años y estamos por adquirir uno nuevo en unos tres meses. Su costo es de alrededor USD 2 millones”, comenta Puga.

Cerca de las 11:00 el ajetreo se vuelve intenso en el área de Emergencia. En una camilla Pilar Salcedo casi no puede respirar. Tras la puerta de la sala varias personas se aglomeran. Por ahí pasan unos 120 pacientes, pero apenas hay ocho camillas. Ese es uno de los espacios que colapsó por la fuerte demanda.

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Los planes de mejora

La sala de quimioterapia ambulatoria será ampliada. Actualmente tiene capacidad para atender a 23 pacientes.

Construir otros seis consultorios es otro de los planes. Por ahora hay 39, en donde laboran hasta tres médicos por día.

Montar un albergue para pacientes es otro proyecto. Este se realizará con apoyo del Ministerio de Vivienda.

Está en análisis de ampliación del a infraestructura.

Una nueva técnica para detectar si hay cáncer

Tecnología

Redacción Guayaquil


Un escaneo total del cuerpo puede dar la ubicación exacta de tumores cancerígenos. Este diagnóstico es posible con la tomografía por emisión de positrones (PET) una técnica avanzada que se aplicará en Solca Guayaquil desde fines de agosto.

Elfa Haro, jefa de Medicina Nuclear del hospital, explica que con este examen se puede tener la ruta precisa para una cirugía de extracción del tumor, verificar si el tratamiento (quimio o radioterapia) es efectivo o si hay diseminación de células malignas.

El estudio consiste en suministrar al paciente una sustancia radiactiva que, unida a moléculas de glucosa, será captada por la célula tumoral. Este material pigmenta el área del tumor, lo que permite detectarlo claramente.

En el área Medicina Nuclear de Solca se ubican los tres equipos básicos para el examen. Las máquinas fueron compradas por el Ministerio de Salud, a un costo de USD 5 millones. Mientras que Solca destinó USD 500 000 para adecuar el espacio.

El primer equipo es el Cyclotron. El físico Ernesto Jiménez indica que dentro de esta especie de cámara gigante se ubica el acelerador de partículas que generará los isótopos radiactivos, en este caso flúor 18. El compuesto se obtiene después de dos horas.

El flúor luego pasa por un sistema de canales a la Radiofarmacia, otra fase. El químico Daniel Pazmiño explica que en este espacio se mezcla el compuesto con una molécula de glucosa para obtener el flúor desoxiglucosa.

Esta sustancia final será suministrada al paciente, vía intravenosa. La cantidad es de 15 milicurios, el equivalente al contenido de una inyección para insulina.

El químico se debe colocar casi de inmediato, pues a las cuatro horas pierde su efectividad. La sustancia debe ser suministrada 45 minutos antes de pasar a la última fase, la cámara PET, una mezcla de tomógrafo digital y resonador magnético.

Luego de una hora en la camilla se obtienen los primeros resultados. En un computador, la doctora Haro muestra la nitidez de las imágenes tridimensionales. "Antes, con un tomógrafo simple, podíamos ver la morfología (forma). Ahora con esta técnica vemos el comportamiento del tumor".

Esta tecnología se aplica en pocos países de Latinoamérica, como Argentina, Brasil y Perú. El examen es recomendado únicamente para pacientes con diagnóstico previo de cáncer.

Su costo bordea los USD 2 000. En Solca los pacientes podrán acceder a descuentos e incluso se hará gratuitamente a los beneficiarios del Bono de Desarrollo. El Gobierno anunció que adquirirá una similar para el hospital Carlos Andrade Marín, en Quito.

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