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El brote de la bacteria Acinetobacter baumannii, en el Hospital Eugenio Espejo de Quito, fue confirmado ayer por su gerente, Víctor Hugo Sevilla.

Esta bacteria ataca, principalmente, a pacientes hospitalizados, por lo que su estado de salud empeora. Usualmente se aloja en la tráquea y afecta las vías respiratorias y los pulmones.

Ayer Sevilla explicó que hay tres casos confirmados en los últimos 15 días y se sospecha de dos más, pero no dio más detalles del estado de salud de estas personas.

Aclaró que esto se aleja de la incidencia normal de la bacteria en esta unidad de salud pública, que es un caso cada dos o tres meses, aproximadamente.

Entre enero y julio de este año, además, se detectaron cuatro casos más en este hospital; de ellos dos fueron dados de alta y dos fallecieron. “Los pacientes fallecieron con la bacteria, no por la bacteria”, enfatizó Sevilla y dijo que los decesos no fueron recientes.

Todavía no se sabe por qué se produjo el brote. “Asumimos que la bacteria estuvo aquí, aunque todavía no hemos analizado el origen de los pacientes”, dijo Sevilla y añadió que coincidencialmente cuatro de los siete infectados llegaron de clínicas privadas de Santo Domingo de los Tsáchilas, con traumatismos graves, contaminados con tierra.

Según técnicos en Infectología, el Acinetobacter está fundamentalmente en la tierra y se la considera intrahospitalaria.

El guayaquileño José Vergara, especialista en medicina crítica, del Hospital Luis Vernaza, dijo que esta bacteria se desarrolla en un entorno donde los pacientes reciben antibióticos de amplio espectro, es decir, que sirven para varios tipos de infecciones.

Advirtió, además, que la condición crítica de los pacientes, sumada al uso de antibióticos, con- lleva a la presencia de esta bacteria que produce una respuesta inflamatoria. Este microorganismo ocasiona, según el galeno, el deterioro de múltiples órganos (falla multiorgánica) y hasta puede provocar el fallecimiento.

Pero para evitar esto, el personal de esta casa hospitalaria activó el control epidemiológico, con el fin de esterilizar el área de Terapia Intensiva. Sevilla explicó que la situación está controlada.

La unidad de cuidados intensivos solamente dejó de recibir pacientes el martes pasado debido al proceso de asepsia, pero desde ayer funciona normalmente.

Los tres casos confirmados están dentro de un cerco epidemiológico, es decir, están aislados y cuentan con personal médico exclusivo para ellos.

Además, se han establecido estrictos controles de higiene del personal de terapia intensiva y de las personas que ingresan.

Los familiares de los pacientes que aguardan fuera de la sala de cuidados intensivos confirmaron que ahora les dan mascarillas y guantes para ver a los pacientes. Antes solamente les pedían que se lavaran las manos y usaran un delantal quirúrgico.

Con estas medidas más tratamiento para los internos se busca alejar a esta bacteria.

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