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El general Solón Espinosa, titular de Solca Quito, habló en Ecuadoradio sobre cómo surgió esta casa hospitalaria y los problemas presupuestarios que afronta.

¿Por qué su trabajo es tan apasionado por Solca?

Terminé un curso en EE.UU. hace 50 años y me hice un chequeo. Me dijeron no es hepatitis, el problema está en la tiroides. Me hospitalizaron y al otro día me operaron. Al día siguiente vino el médico y preguntó que cómo me sentía, le dije muy bien y me dijo “sí, estás bien, pero el problema es que tienes cáncer”. Esa noticia humedece los ojos, le hace pedazos a uno y él me dijo que podría tener algunos años de vida y que ya habrá medicamentos y que podía ser posible que me curase.

¿Cómo se vinculó a Solca?

Cuando asumí Solca no teníamos nada, ni una enfermera, éramos 56 personas, había que decidir: o la enterramos o hacemos la mejor institución de salud y esa gente maravillosa cambió de actitud. Hombro a hombro hemos hecho lo que tenemos.

¿Cómo se ha afectado el tema presupuestario?

Eso afecta mucho. Cómo va a ser posible que un hospital oncológico no tenga resonancia magnética y tengamos que estar mandando a otros hospitales. El paciente oncológico no debe esperar un segundo. Eso es criminal.

¿Tuvieron que parar obras?

Sí. Nos derogan el impuesto y nos compensan con una partida presupuestaria trimestral anticipada, que sí llega oportunamente pero es totalmente insuficiente. En hospitalización hay días en que no podemos ofrecer camas. Es necesario, cuanto antes, iniciar la ampliación del hospital en Quito. En radioterapia hacer fila para la atención es realmente criminal porque a un paciente oncológico no se le puede dejar de atender, yo exagero, ni un segundo. El tratamiento tiene que ser oportuno.

¿Cuál era la situación cuando usted se hizo cargo?

Estaban arrendando cuatro camas en una clínica en la Montúfar y Junín, pero no habían pagado. Lo que quedaba de Solca, que se inicio en lo que fue la Facultad de Medicina adscrita al San Juan de Dios y que el doctor Julio Paredes, que fue el fundador, hizo todos los esfuerzos para conseguir ese local, equipar, comenzar la asistencia, preparó a médicos, era nada por falta de apoyo.

¿Cuándo nació Solca?

Se crea en 1951 y en 1953 el Gobierno le encarga la lucha contra el cáncer a escala nacional que es función del Estado y debió darle todo, pero no le dio y cuando llego en 1978, era un montón de chatarra y las condiciones eran menos que aceptables.

¿Qué hizo entonces?

Por la Jipijapa vimos “Pensión Los Shyris de venta”. Llamamos al dueño, un ex alcalde de Guaranda, me identificó y me dijo yo fui alumno suyo y que costaba 8 millones de sucres, no teníamos un centavo. Le dije le compro, pero le pago en un mes, después de firmar escrituras.

¿De dónde sacó el dinero?

Le pedí audiencia al presidente Jaime Roldós; él sabía qué era Solca. Le dije en pocas palabras que necesitaba 8 millones de sucres. Llamó al Ministro de Finanzas para que me atiendiera ese rato, fui adonde él, era amigo, y le dije dame 8 millones y 2 millones tuyos para remodelar eso y hacer la clínica...

¿POR QUÉ ESTÁ AQUÍ?

Su experiencia. Desde 1978 está al frente de la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer Núcleo Quito.

Su punto de vista. "Cómo va a ser posible que un hospital oncológico no tenga resonancia magnética".

Solón Espinoza, presidente de Solca

Entrevista al también ex Contralor del Estado.

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